La economía mexicana enfrentará una desaceleración más pronunciada de lo previsto. En su más reciente informe semestral Economic Outlook 2025, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ajustó a la baja sus proyecciones de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) de México, situándolo en un modesto 0.7% para 2025 y un 1.2% para 2026.
Este ajuste representa un balde de agua fría para las expectativas oficiales, ya que la estimación de la OCDE para 2026 (1.2%) es prácticamente la mitad del 2.3% que la Secretaría de Hacienda proyectó como base en los Criterios Generales de Política Económica.
The global economy continues to show resilience, with GDP growth projected at 3.2% in 2025, 2.9% in 2026, and 3.1% in 2027.
— Mathias Cormann (@MathiasCormann) December 2, 2025
Las causas del frenazo económico
Según el organismo internacional, el enfriamiento de la actividad económica responde a una «tormenta perfecta» de factores internos y externos:
Incertidumbre comercial: La inminente revisión del T-MEC y la amenaza de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos han deprimido la inversión privada.
Consumo y empleo: Se observa una moderación en el consumo privado y una desaceleración en la creación de empleo formal.
Austeridad: El gasto público se mantendrá contenido debido al proceso de consolidación fiscal que busca reducir el déficit.
“Las exportaciones se verán afectadas por aranceles más altos y por la incertidumbre… Un posible incremento de aranceles a las importaciones mexicanas provenientes de países sin acuerdos comerciales podría generar presiones adicionales”, advierte el documento.
Inflación, tasas y deuda: el panorama financiero
A pesar del lento crecimiento, la OCDE ve una luz al final del túnel inflacionario. Estima que la inflación general entrará al rango objetivo del Banco de México (Banxico) en 2025, promediando un 3.8%, aunque descarta que se alcance la meta puntual del 3% antes de 2027.
En materia de política monetaria, los expertos prevén que Banxico continuará con el recorte de tasas de interés, anticipando que la tasa de referencia podría descender hasta el 6.25% para finales de 2026, lo que daría cierto respiro a la inversión.
Sin embargo, las finanzas públicas encienden alertas. Ante la ausencia de una reforma fiscal profunda y el bajo crecimiento, la OCDE proyecta que la deuda pública seguirá una trayectoria ascendente, alcanzando el 57.4% del PIB en 2025 y rozando el 60% para 2027.
Receta para la reactivación Para evitar un estancamiento prolongado, el organismo sugiere a México una hoja de ruta clara:
Certidumbre: Una renegociación rápida y exitosa del T-MEC actuaría como un catalizador para la inversión.
Reforma Fiscal: Implementar un marco fiscal de mediano plazo que incluya mejorar la recaudación del impuesto predial y digitalizar la administración tributaria.
Productividad: Redirigir el gasto hacia infraestructura educativa y sistemas de adaptación al cambio climático.
La OCDE anticipa que será hasta 2027 cuando la economía mexicana logre un repunte más dinámico, estimado en un 1.7%, una vez que se disipen las nubes de la volatilidad comercial y financiera.
Redactado por: Alfredo Vázquez

