Fotografía: El gobierno mexicano exige pruebas irrefutables y rechaza la intromisión extranjera en medio de la tormenta política.
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En una maniobra judicial sin precedentes que ha llevado las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos a un punto de ebullición a escasas semanas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Departamento de Justicia estadounidense (DOJ) lanzó este miércoles una acusación formal y una solicitud de extradición contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. El encausamiento, radicado en el Distrito Sur de Nueva York, incluye a nueve funcionarios y exfuncionarios de su círculo más íntimo, señalados de operar como una extensión política e institucional de la facción del Cártel de Sinaloa conocida como «Los Chapitos».

La noticia cayó como un balde de agua fría en la clase política mexicana, detonando un choque de narrativas entre Washington, que promete el fin de la «impunidad para los narcoterroristas», y Palacio Nacional, que ha erigido un muro de defensa institucional basado en la soberanía y la presunción de inocencia ante lo que califican como un embate con motivaciones políticas.

El expediente de Nueva York: Corrupción, armas y fentanilo

El documento de 34 páginas presentado por el fiscal federal Jay Clayton y el administrador de la DEA, Terrance C. Cole, detalla una presunta y profunda red de corrupción gubernamental y crímenes de sangre. Las autoridades estadounidenses acusan a la actual administración sinaloense de facilitar la fabricación, distribución e importación masiva de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina hacia territorio estadounidense, protegiendo a los líderes criminales de investigaciones y arrestos.

La lista de imputados es una radiografía de la cúpula del poder en Sinaloa. Además del gobernador Rocha Moya —quien se convierte en el político en funciones de mayor rango señalado por nexos con el crimen organizado en la historia reciente—, figuran nombres de alto calibre político: el actual senador por Morena y exsecretario general de Gobierno, Enrique Inzunza Cázarez; el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil; el exsecretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega; y el vicefiscal general del Estado, Dámaso Castro Zaavedra.

A ellos se suma la cúpula policial, que incluye a exjefes de investigación, exsecretarios de seguridad y comandantes, como Gerardo Mérida Sánchez y Juan Valenzuela Millán, alias «Juanito». Este último enfrenta cargos exclusivos por secuestro con resultado de muerte, tras presuntamente entregar a un informante de la DEA a sicarios del cártel en octubre de 2023.

El encausamiento expone la existencia de una «narconómina» en la que los sobornos, entregados en cajas de cartón, oscilaban entre los 30 mil y los 300 mil pesos mensuales, a cambio de liberar a sicarios, permitir el tránsito de precursores químicos e informar sobre redadas planificadas por autoridades federales y estadounidenses.

Palacio Nacional responde: «Verdad, justicia y defensa de la soberanía»

La sacudida provocó una respuesta inmediata y contundente desde la Presidencia de la República. Durante su conferencia matutina de este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fijó la postura de su gobierno frente a lo que consideró una solicitud infundada y carente de pruebas contundentes.

“Si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”, aseveró la mandataria tras dar lectura a un comunicado oficial. Sheinbaum subrayó que si la Fiscalía General de la República (FGR) recibe pruebas irrefutables, se procederá conforme a derecho, recordando que su administración «no va a encubrir a nadie». Sin embargo, trazó una línea roja infranqueable frente a Washington: “Debe quedar sumamente claro, bajo ningún motivo vamos a permitir la intromisión o injerencia de un gobierno extranjero en las decisiones que le competen exclusivamente al pueblo de México”.

Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la FGR confirmaron la recepción de las solicitudes de detención provisional con fines de extradición, pero coincidieron en advertir un vacío probatorio sistemático. El vocero de la FGR, Ulises Lara López, advirtió que para procesar al gobernador y al senador se requiere un juicio de procedencia para retirarles el fuero, sentenciando: «Al margen de la ley, nada. Por encima de la ley, nadie».

El factor López Obrador y un gobernador «sin temor a nada»

A más de mil kilómetros de la capital, en Navolato, el gobernador Rubén Rocha Moya enfrentó a los medios y rechazó tajantemente deponer su cargo. Describiendo las acusaciones como «literatura» y «calumnias», el mandatario de 76 años, académico de cepa y veterano líder de la izquierda sinaloense, se amparó en su trayectoria y en el respaldo institucional.

Cabe recordar que la carrera política de Rocha Moya está íntimamente ligada a la figura del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Fue el exmandatario quien lo invitó a ser abanderado del PRD a la gubernatura en 1998, quien lo arropó en su llegada al Senado por Morena en 2018 y quien le brindó un espaldarazo incondicional apenas en agosto de 2024. En aquel momento, tras la controvertida captura de Ismael «El Mayo» Zambada —quien aseguró haber sido secuestrado cuando iba a reunirse con el gobernador—, López Obrador sentenció desde Palacio Nacional: «Nosotros le tenemos toda la confianza al maestro Rocha». Hoy, el gobernador apela a esa misma confianza y asegura contar con el respaldo de la actual presidenta.

“No adelantemos vísperas, no hay nada que temer, no le temo a nada, yo siento ser una persona limpia completamente”, declaró. Cuestionado sobre el destino de los otros nueve funcionarios implicados, Rocha Moya se desmarcó con frialdad: «Cada quien que dé la cara por sí mismo».

No obstante, la realidad operativa del gobernador contrasta con su tranquilidad discursiva. Reportes de inteligencia militar y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) indican que Rocha Moya pernocta en el tercer piso del Palacio de Gobierno, bajo extrema vigilancia de francotiradores y elementos de la Marina. Los documentos también señalan a José Rocha Ruiz, hijo del gobernador, como un presunto enlace con la facción de «Los Chapitos», evidenciando que la crisis ha tocado la esfera familiar del mandatario.

Fuego cruzado en el Congreso y la advertencia de EU

El impacto de la imputación ha desdibujado las líneas institucionales en el Congreso de la Unión. Mientras que el líder morenista en San Lázaro, Ricardo Monreal, pidió respetar la presunción de inocencia y acusó «tintes políticos», la oposición no ha dado tregua y presentó una solicitud formal de desafuero.

“Lo mínimo que pueden hacer los funcionarios de Sinaloa que han sido formalmente acusados por las autoridades norteamericanas es enfrentar este proceso sin fuero”, exigió Jorge Álvarez Máynez de Movimiento Ciudadano. A las exigencias se sumaron el PAN y el PRI, quienes demandaron la renuncia inmediata del mandatario y la evaluación de la desaparición de poderes en Sinaloa.

La sombra del proceso electoral de 2021 planea sobre toda la crisis. Según la fiscalía estadounidense, «Los Chapitos» pactaron con Rocha Moya asegurar su victoria electoral mediante el robo de urnas y el secuestro de opositores, a cambio de que su administración les cediera el control de las áreas de seguridad.

Desde Washington, la retórica es implacable. El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, dominado por el partido republicano, lanzó una advertencia tajante que resonó en todo el hemisferio: “Se acabó la impunidad para los narcoterroristas. Desde Nicolás Maduro hasta Rubén Rocha Moya, si eres cómplice del narcotráfico hacia Estados Unidos, te haremos responsable. Esto es solo el principio”.

A medida que el reloj corre hacia mayo, el gobierno de México enfrenta un desafío colosal. El desarrollo de las investigaciones de la FGR y el pulso diplomático con la Casa Blanca determinarán si esta crisis se convierte en una fractura irreversible o si el Estado mexicano logra navegar el escrutinio internacional manteniendo intacta la gobernabilidad en la cuna histórica del narcotráfico.

Créditos de información y fuentes periodísticas:
Este trabajo periodístico fue elaborado con información, investigaciones y coberturas de: Enrique Sánchez Márquez; Juan Francisco Alonso (BBC News Mundo); Emir Olivares y Ángeles Cruz (La Jornada); Uriel Blanco (CNN México); Aarón Ibarra (Proceso); El Universal; N+; DW; Rodrigo Soriano (El País); Iván Juárez (Sopitas); Carlos Vargas (Expansión Política); y Carlos Álvarez Acevedo (ZETA Tijuana). Fuentes documentales: Acusación formal del Departamento de Justicia de los EE. UU. (DOJ); Comunicados oficiales de la SRE y la FGR; Declaraciones de la Presidencia de la República y el Gobierno de Sinaloa.


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