Las finanzas públicas de México muestran una notable fortaleza al cierre de mayo de 2025, respaldadas por un crecimiento histórico en la recaudación de impuestos y una gestión prudente de la deuda. Según el más reciente informe de la Secretaría de Hacienda, los ingresos tributarios registraron su mayor incremento en casi una década, mientras que la deuda pública se mantiene en niveles sostenibles y por debajo de lo observado al cierre del año pasado.
El balance, que se mantiene en línea con las metas aprobadas por el Congreso, dibuja un panorama económico resiliente, donde la eficiencia recaudatoria y la fortaleza del mercado interno han sido los motores principales. Este desempeño ha permitido al gobierno federal garantizar el financiamiento de programas sociales y proyectos de infraestructura clave sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
Ingresos superan todas las expectativas
El dato más destacado del informe es el crecimiento de la recaudación tributaria, que se disparó un 8.9% en términos reales anuales entre enero y mayo, el mayor dinamismo para este lapso desde 2016. Esta cifra se tradujo en ingresos por 83 mil millones de pesos por encima de lo que se había programado.
Este robusto desempeño fue impulsado por tres componentes clave:
IVA: La recaudación del Impuesto al Valor Agregado creció un impresionante 12.5% real, su mayor alza desde 2014, reflejando un consumo interno dinámico.
ISR: En un entorno de mejoras salariales y empleo sólido, el Impuesto Sobre la Renta aportó un 8.2% más en términos reales.
Aduanas: Los ingresos por impuestos a las importaciones crecieron 38.4% real, una tasa récord impulsada por una mayor vigilancia aduanera y la fiscalización de plataformas digitales.
Deuda bajo control y gasto estratégico
En el frente del endeudamiento, el informe revela una gestión responsable. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (la medida más amplia de la deuda) se ubicó en 49.2% del Producto Interno Bruto (PIB). Este nivel no solo es bajo en comparación con otras economías emergentes, sino que representa una mejora respecto al 51.3% registrado al cierre de 2024.
Además, el gobierno ha realizado operaciones de manejo de pasivos para mejorar el perfil de la deuda y generar ahorros, manteniendo el costo financiero 21 mil millones de pesos por debajo de lo presupuestado, a pesar del entorno de altas tasas de interés globales.
En cuanto al gasto público, se reporta un ejercicio eficiente del 94.3% sobre lo programado, lo que aseguró los recursos para las prioridades nacionales. Al mismo tiempo, el déficit presupuestario fue significativamente menor al estimado (251 mil mdp vs. 411 mil mdp programados), y se registró un superávit primario de 210 mil millones de pesos, consolidando la disciplina fiscal.
Este panorama favorable fue refrendado por las agencias calificadoras KBRA y DBRS, que en mayo ratificaron la calificación crediticia de México en «BBB» con perspectiva estable, asegurando que el país mantiene el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana.

