En un movimiento que sacude los cimientos de su propia narrativa de campaña y las promesas heredadas de la administración anterior, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció este miércoles 15 de abril la creación de un comité interdisciplinario de alto nivel. ¿El objetivo? Analizar la viabilidad de la fracturación hidráulica, mejor conocida como fracking, para la explotación de yacimientos no convencionales de gas en territorio mexicano.
Desde el Salón Tesorería de Palacio Nacional, en «La Mañanera del Pueblo», la mandataria justificó este giro argumentando la necesidad imperativa de fortalecer la soberanía energética. Actualmente, México depende de Estados Unidos para el suministro del 75% del gas natural que consume. «No es una decisión tomada; la vamos a tomar en términos del conocimiento científico», aseveró Sheinbaum, flanqueada por los rectores de las principales casas de estudio del país.
Sin embargo, el anuncio ha encendido las alarmas de organizaciones civiles como la Alianza Mexicana Contra el Fracking, que durante años han documentado por qué esta técnica tiene significativamente más desventajas que beneficios, representando una amenaza de daños irreversibles para los ecosistemas nacionales.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó a académicos de la UNAM, UAM, IPN, entre otros, con el objetivo de incorporarlos a la investigación para la extracción de gas no convencional (fracking) y así tomar “la mejor decisión posible”.pic.twitter.com/ZWk362lPM1
— Azucena Uresti (@azucenau) April 15, 2026
El «Dream team» de la ciencia: dos meses para un dictamen
El comité está integrado por 17 académicos e investigadores de excelencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).
Entre los nombres destacados se encuentran expertos en diversas ramas:
Gestión de Agua: Blanca Jiménez Cisneros (UNAM/SRE), Carlos Serralde Monreal (Mount Royal University) y Manuel Martínez Morales (IMTA).
Geología y Tectónica: Elena Centeno García (UNAM) y Luis Fernando Camacho Ortegon (UAdeC).
Ingeniería Petrolera y Fluidos: Rosa María Hernández Medel (IPN), Carlos Aguilar Madera (UANL) y Erick Emanuel Luna Rojero (IMP).
Medio Ambiente: Telma Castro (ICAyCC-UNAM) y Margarita Mercedes González Brambila (UAM).
Este grupo tiene un plazo perentorio de dos meses para entregar una primera orientación técnica. Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, enfatizó que no se trata de una improvisación: «Estamos aplicando la ciencia para el bienestar social y la protección de nuestro suelo».
La falacia del «Fracking verde»
A pesar del discurso oficial que sugiere el uso de «nuevas tecnologías» con componentes biodegradables y bajo impacto ambiental, voces críticas dentro y fuera de la academia sostienen que el concepto de «fracking sustentable» es una contradicción técnica.
La Alianza Mexicana Contra el Fracking y especialistas como el Dr. Omar Arellano, experto en impacto ambiental de la UNAM, señalan que no existen biocidas biodegradables que eliminen la toxicidad crónica de la mezcla química inyectada. El proceso implica fracturar la roca de lutita (shale) a profundidades de hasta 5,000 metros, inyectando entre 9 y 29 millones de litros de agua por pozo —cifra que en tecnologías modernas puede escalar hasta los 80 millones de litros—.
En estados con alto estrés hídrico como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, el uso de estos volúmenes de agua compite directamente con el derecho humano al agua y la alimentación. Además, el agua de retorno no solo vuelve contaminada con los químicos introducidos (metanol, benceno, tolueno), sino también con metales pesados y materiales radiactivos como el radón, presentes de forma natural en el subsuelo.
Riesgos irreversibles: sismos y metano
La nota crítica no puede obviar los daños colaterales ya probados en países como Estados Unidos. La inyección de aguas residuales en «pozos letrina» ha sido vinculada directamente con sismos antropogénicos en regiones sin actividad sísmica histórica, alcanzando magnitudes de hasta 5.7 grados.
En términos climáticos, el fracking es una «bomba de metano». Se estima que las fugas de este gas durante la extracción pueden alcanzar el 8% de la producción total. El metano tiene un potencial de calentamiento 86 veces superior al CO2 en el corto plazo, lo que invalidaría los esfuerzos de México por cumplir con sus metas de descarbonización para 2030.
El dilema de la soberanía vs. el sacrificio territorial
La Presidenta planteó que, de ser factible, se iniciaría en la cuenca de Coahuila, donde empresas estadounidenses ya extraen gas del otro lado de la frontera. «Lo peor que podemos decir es solo no; vamos a averiguar si en efecto hay nuevas tecnologías», mencionó Sheinbaum, reconociendo su propia oposición histórica a la técnica.
No obstante, organizaciones como Greenpeace y la Alianza Mexicana Contra el Fracking reiteran que la verdadera soberanía energética no reside en perforar más pozos que se agotan en pocos años (con tasas de declinación de hasta el 52% anual), sino en una transición acelerada hacia energías renovables.
La decisión final, prometió el Ejecutivo, pasará por una consulta con las comunidades. «Nunca vamos a pasar por encima de ninguna comunidad», aseguró. Sin embargo, para los sectores críticos, el comité técnico podría ser un «lavado de cara» para legitimar una decisión ya encaminada por presiones geopolíticas y económicas, especialmente ante la disparidad de precios del gas licuado en el mercado internacional.
Conclusión en suspenso
El país se encuentra en una encrucijada. Por un lado, la urgencia técnica de dejar de comprar gas a Texas; por el otro, la evidencia científica de un método que devora agua, provoca sismos y deja pasivos ambientales que ninguna tecnología ha logrado revertir. En 60 días, el «Dream Team» científico de Sheinbaum dará el primer veredicto de una historia que definirá el futuro ambiental de México.
CRÉDITOS Y FUENTES:
Esta nota fue redactada con información de: Alma E. Muñoz y Alonso Urrutia (La Jornada); El Informador MX / EFE; Elia Castillo Jiménez (El País); María Fernanda Sosa Santiago (El Economista); Erick Moctezuma (El Universal); Diego Jiménez (Eje Central); Roberto Trejo (Expansión); Cristina Hernández; Intolerancia Diario; y reportes técnicos de la Alianza Mexicana Contra el Fracking e Izquierda Diario.

