La intensa búsqueda ha terminado. Vance Boelter, de 57 años, fue arrestado este domingo por la noche tras una operación de búsqueda masiva en la que participaron múltiples agencias de seguridad en Minnesota. El hombre es acusado de asesinar a la representante estatal demócrata Melissa Hortman y su esposo, además de herir de gravedad al senador estatal John Hoffman y su esposa.
La captura se produjo en una zona boscosa cerca de la residencia de Boelter en Green Isle. Según los informes, fue localizado por un dron de vigilancia mientras se escondía. En un primer momento, fue visto en posición fetal y luego se arrastró por el suelo antes de levantarse con las manos en alto para rendirse ante los oficiales que lo habían rodeado.
Un ataque coordinado y con trasfondo ideológico
Los hechos que conmocionaron a la nación ocurrieron en la madrugada del sábado 14 de junio. El sospechoso, presuntamente haciéndose pasar por un oficial de policía y utilizando un vehículo modificado para parecer una patrulla, atacó las residencias de dos legisladores demócratas.
Primero, disparó en múltiples ocasiones contra el senador John Hoffman y su esposa, Yvette, en su casa de Champlin. Ambos sobrevivieron pero requirieron cirugías y permanecen hospitalizados. Posteriormente, se dirigió a la casa de la representante Melissa Hortman en Brooklyn Park. Cuando la policía llegó al lugar como medida de precaución, se encontró con el agresor, quien abrió fuego contra los agentes y logró escapar a pie, dejando atrás su vehículo. Dentro de la residencia, las autoridades encontraron sin vida a Hortman y a su marido, Mark.
En el vehículo abandonado por el sospechoso, la policía encontró un documento que contenía una lista con nombres de otros funcionarios electos y proveedores de servicios de aborto, lo que refuerza la hipótesis de un ataque planificado con motivaciones políticas y religiosas.
Perfil del sospechoso
Vance Boelter es descrito por conocidos como un cristiano fundamentalista, partidario del presidente republicano Donald Trump y con una firme oposición al aborto y los derechos LGBTQ+. Enfrentaba problemas financieros y, según testimonios, había enviado un mensaje de texto a un amigo la mañana de los ataques indicando que «estaría fuera por un tiempo» y que «podría morir pronto».
El FBI había ofrecido una recompensa de hasta $50,000 dólares por información que llevara a su captura. Este suceso se enmarca en un clima de creciente violencia política en Estados Unidos, generando una fuerte conmoción y reavivando el debate sobre el impacto de la retórica polarizante en la seguridad de los funcionarios públicos.

