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En un despliegue de influencia y control que ha dejado atónita a la sociedad chihuahuense, Javier Corral Jurado, exgobernador de Chihuahua, ha sido acusado de someter al Poder Judicial y a la Fiscalía General de Justicia del Estado a sus deseos personales y venganzas políticas. Las revelaciones recientes apuntan a un uso desmedido de su posición para amedrentar, torturar y fabricar delitos a conveniencia, todo bajo la fachada de una justicia expedita y efectiva.

Los 16 tomos del caso de la periodista Miroslava Breach Valducea revelan un panorama sombrío del mandato de Corral Jurado. Entre las acusaciones más graves se encuentran la infidelidad, tortura, extorsión y el secuestro de María René Barquet, asistente de la diputada Maribel Hernández, expareja sentimental del exgobernador.

El poder de Corral Jurado se extendió también al Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), donde su intervención en la elección de magistrados y jueces era notoria. Una llamada telefónica filtrada en mayo de 2018 entre Corral Jurado y la magistrada Adela Alicia Jiménez muestra cómo el exgobernador manipulaba decisiones cruciales del TSJE a su favor.

En la llamada, Corral Jurado instruía a Jiménez sobre cómo detener el proceso de selección de jueces penales y civiles, presionando por un receso en lugar de permitir una consulta. «Bueno, ahí yo creo que lo importante es que ya no se realice ninguna consulta, porque lo que va a suceder es que vamos a perder muchos días. Lo que hay que provocar en todo caso es un receso, y busquemos una (…) la propuesta que vi a ahorita en WhatsApp es que hagamos una propuesta de unidad, para que esto pueda salir de una manera mucho mejor”, instruyó Corral Jurado.

La intromisión de Corral Jurado llegó al punto de imponer y remover presidentes del TSJE según su conveniencia. Gabriel Sepúlveda fue obligado a dejar su cargo como presidente del tribunal, siendo sustituido por Julio Jiménez Castro, el magistrado de mayor edad. A pesar de que el proceso de selección de nuevos jueces avanzaba según lo previsto, Corral Jurado lo detuvo abruptamente para asegurar su control.

Este despliegue de poder se justificó bajo el pretexto de combatir la corrupción del exgobernador César Duarte Jáquez, a quien Corral Jurado le atribuyó múltiples investigaciones en la llamada «Operación Justicia». Sin embargo, esta campaña ha sido vista por muchos como una ofensiva personal contra sus enemigos políticos, utilizando la Fiscalía y el Tribunal del Estado como herramientas de su vendetta.

Las revelaciones sobre las acciones de Corral Jurado durante su mandato han generado un gran revuelo en la comunidad de Chihuahua, cuestionando la integridad y la independencia del sistema judicial bajo su administración. Este caso pone de relieve los peligros de la concentración de poder y la manipulación de las instituciones de justicia para fines personales y políticos.


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