Fotografía: El acuerdo incluye, por primera vez, variables de crecimiento poblacional.
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Tras décadas de tensiones diplomáticas, cierres de playas y riesgos sanitarios que escalaron hasta afectar los entrenamientos de las fuerzas especiales estadounidenses, México y Estados Unidos sellaron este lunes un pacto decisivo. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) oficializaron la Minuta 333 (Acta 333), un acuerdo vinculante diseñado para erradicar el vertido de aguas residuales en el Río Tijuana.

El documento, firmado en tiempo récord tras el Memorando de Entendimiento de julio, establece una hoja de ruta estricta para frenar la contaminación que fluye desde Tijuana hacia el sur de California, desembocando en el Océano Pacífico.

Infraestructura obligatoria y plazos fijos

A diferencia de intentos previos, la Minuta 333 pone el foco en la prevención a largo plazo y la rendición de cuentas. El administrador de la EPA, Lee Zeldin, destacó que este acuerdo corrige una falla histórica: la falta de planificación ante la explosión demográfica de la frontera.

Entre los compromisos tangibles que México deberá ejecutar destacan:

  • Planta de Tratamiento ‘Tecolote-La Gloria’: Deberá estar construida y operativa para diciembre de 2028, con una capacidad de 3 millones de galones por día (MGD).
  • Cuenca de sedimentación: Se construirá en el Cañón del Matadero (Smuggler’s Gulch), punto crítico de escurrimientos, antes de la temporada de lluvias 2026-2027.
  • Plan Maestro: En un plazo de seis meses, México presentará un plan de infraestructura hidráulica integral.
  • Candados financieros para el mantenimiento

    Uno de los puntos más innovadores del acuerdo es la creación de una cuenta específica de Operación y Mantenimiento (O&M) en el Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBank). Este mecanismo busca evitar que la infraestructura se deteriore por falta de presupuesto, obligando a apartar fondos futuros para garantizar la funcionalidad de las obras sin depender de financiamiento extra de los contribuyentes estadounidenses.

    “Gran progreso se ha logrado este año para alcanzar la solución del 100% […] Hemos establecido el marco para dar pasos importantes y ahora esperamos ponernos en marcha rápidamente”, declaró Zeldin.

    Una crisis de salud y seguridad nacional

    La urgencia del acuerdo responde a una situación insostenible. El flujo constante de aguas no tratadas ha provocado no solo la degradación ecológica del Valle del Río Tijuana, sino también crisis de salud pública en ambos lados de la frontera, afectando incluso las zonas de entrenamiento de los Navy SEALs en la costa de Coronado.

    Ron Johnson, embajador de Estados Unidos en México, calificó la firma como un “avance histórico” que demuestra la capacidad de ambos países para trabajar con urgencia y transparencia. Por su parte, se establecerá un grupo binacional de trabajo en los próximos 90 días para evaluar la viabilidad de un emisario submarino y la ampliación de la planta de tratamiento San Antonio de los Buenos.


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