A más de dos semanas del trágico ataque en la preparatoria Antón Makárenko, en el municipio de Lázaro Cárdenas, nuevas evidencias han dado un giro a la narrativa de los hechos ocurridos el pasado 24 de marzo. La Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán reveló videos de seguridad que confirman que fueron los propios compañeros de Osmar «N», el adolescente atacante, quienes lo desarmaron y entregaron a las autoridades tras el asesinato de dos profesoras.
El titular de la FGE, Carlos Torres Piña, presentó los materiales que desmienten la primera versión oficial, la cual sugería que el menor se había quedado pasmado tras quedarse sin recarga. Después de disparar contra las docentes María del Rosario Sagrero Chávez, de 36 años, y Tatiana Madrigal Bedolla, de 37, el agresor intentó refugiarse y atacar a otro alumno en los baños del plantel. Fue en ese momento cuando los estudiantes intervinieron de forma heroica: lo sometieron por los brazos, le arrebataron el arma y lo ataron con cables para entregarlo a la Policía Municipal.
Imágenes revelan el momento en que otros estudiantes desarmaron a Osmar "N", el adolescente de 17 años de edad que en marzo habría asesinado con un rifle de asalto a dos maestras de la escuela preparatoria Antón Makárenko del municipio de Lázaro Cárdenas, los hechos ocurrieron… pic.twitter.com/Ph99UFK4eM
— JORGE BECERRIL JB/8 (@MrElDiablo8) April 9, 2026
“Reconocemos la valentía y el sentido de responsabilidad de estos jóvenes. Su actuación fue decisiva para contener la agresión y proteger a su comunidad”, destacó el fiscal durante la conferencia de prensa.
Un fusil «hechizo» y la pista faltante
Las investigaciones también arrojaron nuevos detalles sobre el arma homicida. Se trata de un fusil calibre 5.56 milímetros, tipo AR-15, de fabricación casera o «hechiza», ensamblado con piezas de distintas procedencias. El menor logró introducir el fusil al plantel oculto en un estuche de guitarra, junto con un cargador y 64 cartuchos útiles adicionales. Aunque el adolescente aseguró haberla tomado de su casa, sus familiares afirman desconocer el origen del armamento.
Pese a los avances, las autoridades se enfrentan a un obstáculo crítico: la desaparición del teléfono celular de Osmar «N». Tal como lo adelantó el fiscal Torres Piña en declaraciones recientes al diario El País, el dispositivo es una pieza fundamental para la investigación. Su análisis permitiría esclarecer los motivos exactos del joven —quien horas antes del ataque publicó contenido afín al movimiento radical misógino incel («célibe involuntario»)— y determinar si contó con cómplices para planear el tiroteo.
Proceso legal en curso
Actualmente, Osmar «N» se encuentra recluido en internamiento preventivo en la Unidad Especializada para Adolescentes y Adultos Jóvenes en Morelia, tras ser vinculado a proceso por los delitos de feminicidio y portación de armas y cartuchos de uso exclusivo de las fuerzas armadas. La próxima audiencia, donde concluirá la investigación complementaria para definir su situación, está fijada para el 24 de abril.
Ante la posibilidad de que el adolescente enfrente una pena máxima de tan solo tres años de reclusión en un centro juvenil debido a su edad, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, ha urgido a revisar y endurecer la legislación actual, advirtiendo que los grupos del crimen organizado se aprovechan de estas leyes laxas para reclutar a menores con impunidad.

