La escena en los aeropuertos más importantes de Estados Unidos ha llegado a un punto crítico. Ante el colapso en los controles de seguridad y la renuncia masiva de personal, el presidente Donald Trump confirmó este domingo una medida extraordinaria y sin precedentes: a partir de mañana lunes, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) serán desplegados en las terminales aéreas del país.
La decisión busca aliviar la severa carga de trabajo que enfrenta la Administración de Seguridad del Transporte (TSA). Desde el pasado 14 de febrero, debido a un cierre parcial del gobierno derivado del estancamiento presupuestal en el Congreso, miles de empleados de la TSA han trabajado sin recibir su salario. Esto ha provocado que el ausentismo se duplique y que más de 400 oficiales hayan presentado su renuncia definitiva.
El resultado en pleno inicio de la temporada de vacaciones de primavera (spring break) es un caos logístico. Aeropuertos clave como los de Atlanta, Nueva York, Denver, Houston y Nueva Orleans reportan filas que desbordan las terminales, obligando a los pasajeros a esperar hasta cuatro horas para superar los filtros de revisión.
¿Qué harán los agentes de ICE?
Tom Homan, conocido como el «zar de la frontera» de la Casa Blanca y responsable del operativo, detalló que los oficiales de ICE no asumirán tareas técnicas para las que no están capacitados. «No veo a agentes de ICE revisando máquinas de rayos X», aseguró Homan en entrevista televisiva este domingo. Según el funcionario, el objetivo es que el personal migratorio asuma funciones no especializadas, como el control de multitudes y la vigilancia de salidas, permitiendo que los agentes de la TSA se concentren exclusivamente en el escaneo y revisión de pasajeros para reducir los tiempos de espera.
Se prevé que el despliegue comience en aeropuertos estratégicos como el Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, donde los agentes portarán su equipo de identificación federal.
Una medida bajo fuego y el temor a las redadas
A pesar de la justificación logística, el anuncio ha encendido las alarmas. Si bien Homan insistió en que el apoyo será estrictamente de seguridad perimetral, el propio presidente Trump publicó en redes sociales que los agentes también tendrían la encomienda de realizar «la detención inmediata de todos los migrantes ilegales», una declaración que tensó aún más el debate político.
ICE is now a permanent fixture at U.S. airports.
ID checks. Indefinite deployment.Trump calls it a Democratic trap. Democrats call it unconstitutional.
Both are probably right.
The courts will decide. In the meantime, get to the airport 3h early.pic.twitter.com/0EaNTcZOJd https://t.co/BLkuGP5LyA
— Mario Nawfal (@MarioNawfal) March 23, 2026
El despliegue ha sido fuertemente repudiado por la Federación Estadounidense de Empleados del Gobierno (AFGE), sindicato que representa a los trabajadores de la TSA. Sus líderes advirtieron que el personal necesita su salario, «no que se le reemplace por agentes armados y sin capacitación».
Por su parte, los legisladores demócratas calificaron la maniobra como una táctica de presión e intimidación. La crisis presupuestal del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se originó, precisamente, porque el bloque demócrata en el Senado se niega a autorizar nuevos fondos a menos que se apliquen reformas estrictas a las tácticas de ICE. Esto ocurre tras un clima de tensión por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Alex Pretti y Renee Good, a manos de la policía migratoria durante protestas en Minneapolis el pasado enero.
Advertencia legal para viajeros
El panorama ha generado incertidumbre legal. Expertos en migración han lanzado una recomendación tajante: las personas indocumentadas deben evitar a toda costa acercarse a los aeropuertos mientras dure esta medida.
Incluso, abogados señalan que pasajeros con estatus legal temporal, beneficiarios de DACA o residentes permanentes con ciertos antecedentes penales (como delitos relacionados con sustancias controladas o violencia doméstica) podrían ser vulnerables a detenciones. La sugerencia de los especialistas es clara: hasta que se resuelva el estancamiento en el Congreso, cualquier vuelo doméstico debe ser tratado con la misma precaución que un cruce fronterizo internacional.
Créditos de la información: Redacción basada en los reportes de María Antonia Sánchez-Vallejo (El País); Darío Brooks, Grace Eliza Goodwin y Tom Bennet (BBC News Mundo); Erica L. Green y Michael Gold (The New York Times); Alexandra Marquez, Megan Shannon y Frank Thorp V (Telemundo / NBC News); Riane Lumer, Manu Raju, Camila DeChalus, Chris Boyette, Alexandra Skores y Priscilla Alvarez (CNN); Nathalie Vera (Telemundo 48); con información de las agencias DW Noticias, EFE, AFP y AP para La Jornada.

