Fotografía: Tras recibir una denuncia anónima, localizó restos óseos correspondientes a por lo menos tres víctimas en la comunidad de Laguna de las Rosas. Crédito de la imagen a quien corresponda.
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Armadas únicamente con palas, picos, varillas y la inquebrantable esperanza de encontrar a sus seres queridos, el colectivo de madres buscadoras «Las Escarabajo» localizó dos fosas clandestinas con restos óseos en una zona serrana colindante con el estado de Jalisco.

El hallazgo se registró el pasado jueves 19 de marzo en la comunidad de Laguna de las Rosas, un paraje ubicado a 105 kilómetros al sureste de la capital zacatecana. Entre la maleza seca, huizaches y palmas, las mujeres dieron con un sitio que, por los indicios encontrados, fungió años atrás como un campamento clandestino operado por una célula del crimen organizado.

Las pistas del horror

El operativo independiente de «Las Escarabajo» fue posible gracias a una denuncia ciudadana anónima. Con la experiencia forjada en el dolor, las madres siguieron un rastro de objetos que revelaban la actividad criminal en la zona: casquillos percutidos, ropa táctica camuflada, botas, cobijas, mochilas, gorras, cascos, paneles solares y hasta vehículos abandonados.

Al inspeccionar el terreno, las buscadoras localizaron dos fosas clandestinas de las que lograron extraer una osamenta completa y otra incompleta. Ambas víctimas conservaban parte de sus vestimentas, cuyas tallas pequeñas sugieren que podría tratarse de personas jóvenes o adolescentes. Además, en el trayecto entre ambas fosas, se localizó una tercera osamenta completa que se encontraba dispersa a la intemperie.

Para las familias, estos restos son un verdadero tesoro. Las prendas, marcas, colores o estampados se convierten en características fundamentales que abren una vía para la identificación preliminar de las víctimas, a la espera de las pruebas periciales formales a cargo del Servicio Médico Forense de la Fiscalía de Zacatecas.

Un año de regresar paz a las familias

El trabajo que realizan «Las Escarabajo» implica un riesgo latente, operando en regiones donde la violencia ha enraizado durante años. Las madres han sido enfáticas en que su única misión es encontrar a sus familiares desaparecidos, sin buscar culpables ni confrontaciones con los grupos de la delincuencia organizada. Asimismo, lamentaron que la carga de las búsquedas recaiga en ellas ante la inacción de las autoridades.

Durante su primer año de búsqueda independiente, este grupo de valientes mujeres ha logrado «traer de regreso» a 29 personas. De esta cifra, los peritos forenses ya han logrado identificar plenamente a cuatro víctimas que pudieron ser entregadas a sus familias.

Al término de cada jornada positiva, como ocurrió en Laguna de las Rosas, «Las Escarabajo» cumplen con un último ritual: clavar una cruz de madera sobre la tierra removida. Un acto con el que intentan resignificar el lugar, transformando un escenario de dolor en un símbolo de memoria, resistencia y amor incondicional.


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