Fotografia: “Presidenta, no pase a la historia como enemiga de la clase trabajadora”, reclaman a Sheinbaum desde las calles. Crédito de la imagen a YO X LAS 40 HORAS.
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La tarde de este martes, mientras al interior del Senado de la República las comisiones unidas celebraban con unanimidad el avance de la reforma para reducir la jornada laboral, en las calles aledañas el ambiente no era de fiesta, sino de alerta máxima. El Frente Nacional por las 40 Horas, punta de lanza de un movimiento que lleva cuatro años exigiendo justicia laboral, lanzó una advertencia lapidaria al gobierno de la Cuarta Transformación: lo aprobado no es una victoria, es una simulación que corre el riesgo de legalizar la explotación.

Sara, vocera del movimiento Yo X Las 40 Horas, arropada por sindicatos independientes como el de Bomberos, Resistencia y Libertad, dirigió un mensaje contundente a la titular del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo, recordándole que la historia juzgará esta reforma no por sus intenciones, sino por sus letras chiquitas.

“Hacemos un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum, uno más de los reiterados llamados que le hemos hecho, a que considere esta como la reforma más importante de su sexenio, con la que puede quedarse en la historia como una traicionera a la clase trabajadora… o como un primer paso para poder hablar de derechos”, sentenció la activista, cuya voz resonó frente al cerco legislativo.

La Letra Chiquita: 12 Horas Extra y Gradualidad hasta 2030

Aunque el dictamen fue avalado con 48 votos a favor en las comisiones de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Trabajo —según reportes de Proceso y el propio Senado—, el análisis desglosado por el colectivo revela trampas que benefician al sector empresarial en detrimento del bienestar obrero.

La principal crítica del frente se centra en la gradualidad excesiva. La reforma plantea una implementación escalonada de cinco años, posponiendo la jornada real de 40 horas hasta el 2030. “Es un tiempo de gradualidad demasiado amplio… nosotros en estos cuatro años de retraso hemos tratado de que la clase trabajadora se entere… para nosotros debería de ser inmediato”, reclamó el colectivo.

Pero el punto más alarmante, denunciado por Ramón Andrade del Sindicato de Bomberos y vocero aliado, es la modificación al esquema de tiempo extraordinario. La reforma no solo no garantiza los dos días de descanso explícitos en la Constitución, sino que eleva el tope de horas extra permitidas de 9 a 12 semanales.

“La reforma de 40 horas beneficia al patrón, no al trabajador”, advirtió Andrade. “Seguirás trabajando 6 días, 48 horas, pero le costará menos al patrón explotarte”. El colectivo explica que al subir el techo de horas extra y cambiar definiciones clave como “tiempo de disponibilidad” por “tiempo efectivo”, se abre la puerta para que las empresas mantengan jornadas extenuantes bajo un marco de legalidad, abaratando el costo de la mano de obra.

Unanimidad legislativa con Ecos de Disidencia

El reclamo de las calles encontró eco, paradójicamente, en las bancadas de oposición e incluso en aliados del oficialismo, validando la postura de Yo X Las 40 Horas. Según información recopilada por El Sol de México y Milenio, aunque el voto fue unánime, las reservas fueron severas.

La senadora del PRI, Carolina Viggiano, calificó la medida como una “trampa”, coincidiendo con el diagnóstico de los activistas: “Quitarle a los trabajadores una hora al día es una trampa porque las horas extras se van a incrementar a 12”, señaló, advirtiendo que el descanso no es un privilegio, sino una condición de salud pública.

En el mismo tenor, Ricardo Anaya (PAN) y Alejandra Barrales (Movimiento Ciudadano) subrayaron el gran vacío del dictamen: la ausencia de la obligatoriedad de los dos días de descanso. “No establecerlo de manera explícita es abrir la puerta a que millones de trabajadores sigan trabajando de lunes a sábado”, apuntó Anaya. Incluso Alejandro Yáñez, del PT, aliado de la 4T, reconoció que por “obligación ética y moral” debió incluirse el doble descanso semanal.

El discurso oficial vs. la realidad de la OCDE

Frente a las críticas, el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, defendió la iniciativa presidencial argumentando que responde a “décadas de adeudos” y que la gradualidad protege a las PyMES. Senadoras de Morena como Simey Olvera y Martha Lucía Mícher celebraron el día como “histórico”, destacando supuestos beneficios en la conciliación familiar y de género.

Sin embargo, Yo X Las 40 Horas desmanteló esta narrativa. “No es posible que se hable de un gobierno feminista cuando los cuidados y la eliminación de la brecha salarial no son la prioridad”, reviró el colectivo, señalando que la reforma carece de un enfoque real de género al ignorar los tiempos de traslado y el trabajo no remunerado que recae desproporcionadamente en las mujeres.

Datos retomados por Animal Político y El País dan la razón al frente: México es el país de la OCDE donde más horas se trabaja (más de 2,100 al año) y donde los salarios son más bajos. “Los expertos de la OCDE nos lo dijeron muchas veces, este es el salario más bajo. No puede ser que sigan intercambiando el salario por las 40 horas”, enfatizaron los manifestantes.

“Sin la clase trabajadora, nada”

El dictamen pasará al Pleno este miércoles 11 de febrero, pero la postura de la sociedad civil organizada es clara: la lucha no termina con la votación. El llamado es a no permitir que se legalice la precarización bajo el disfraz de un avance social.

“Somos uno de los países que más trabaja en el mundo y necesitamos reducir la jornada laboral porque tenemos derecho al descanso y porque además quieren tomar decisiones sin nosotros”, concluyó la vocera Sara, dejando un mensaje final que resuena más fuerte que los aplausos en el Senado: “Cerramos así con la clase trabajadora todo, sin ella nada”.

El Frente Nacional por las 40 Horas ha convocado a mantener la presión para que las leyes secundarias corrijan lo que la reforma constitucional ha dejado a la deriva: la dignidad del tiempo de vida de millones de mexicanos.


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