Lo que comenzó como una alerta de seguridad nacional que paralizó el Aeropuerto Internacional de El Paso la noche del martes, terminó convirtiéndose en un cruce de versiones contradictorias entre el gobierno federal de Estados Unidos y filtraciones de inteligencia. La Administración Federal de Aviación (FAA) reabrió el espacio aéreo la mañana del miércoles, apenas unas horas después de haber decretado un cierre total de 10 días por «razones especiales de seguridad».
El cierre repentino provocó el caos en la frontera: vuelos comerciales de Southwest, United y American Airlines fueron cancelados, y traslados médicos de emergencia tuvieron que ser desviados a Nuevo México. Sin embargo, la narrativa sobre qué provocó realmente esta medida ha evolucionado desde una supuesta «guerra contra drones del narco» hasta un error de comunicación sobre pruebas militares.
El cierre del tráfico aéreo en El Paso, Texas, en cinco tiempos:
1. La FAA cierra el espacio durante 10 días.
2. Al poco tiempo, la FAA dice que ya no es necesario el cierre, porque "no hay peligro" para vuelos comerciales.
3. Se filtra que el gobierno de Trump intenta culpar a…— Jesús García (@JesusGar) February 11, 2026
La versión oficial: incursión de cárteles
Inicialmente, el secretario de Transporte de EE. UU., Sean Duffy, aseguró a través de la red social X que la medida fue una respuesta rápida ante una «incursión de drones de cárteles» mexicanos. Según Duffy, el Departamento de Defensa actuó para «neutralizar» la amenaza, garantizando que ya no había peligro para la aviación comercial. Esta postura fue respaldada por Pam Bondi, fiscal general, quien ante el Congreso afirmó que el ejército estaba «derribando drones» para proteger al país.
La otra versión: pruebas militares y un globo
A pesar de las declaraciones oficiales, una investigación de medios como CBS, The New York Times y Fox News sugiere un escenario distinto. Fuentes familiarizadas con el asunto revelaron que el incidente se debió a una falta de coordinación entre el Pentágono y la FAA.
Según los reportes, el ejército estadounidense estaba realizando pruebas con tecnología antidrones —incluyendo láseres de alta energía— en la base Fort Bliss, contigua al aeropuerto. La confusión habría escalado cuando, días antes, el sistema identificó erróneamente un globo de fiesta como un dron extranjero, lo que llevó a su derribo.
Al no recibir garantías de seguridad sobre estas pruebas militares ni una evaluación de riesgos completa, la FAA optó por cerrar el espacio aéreo preventivamente, sin avisar a la Casa Blanca ni a las autoridades locales.
Indignación local y postura de México
La falta de comunicación enfureció a los líderes locales. Renard Johnson, alcalde de El Paso, y la congresista Veronica Escobar, denunciaron que nadie notificó a la ciudad sobre el cierre. «Nuestra comunidad estaba asustada… no se puede hacer algo así», declaró Johnson, señalando el peligro que representó desviar vuelos con equipo quirúrgico y pacientes.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, desestimó la versión de los drones del narcotráfico. En su conferencia matutina, afirmó que «no hay ninguna información del uso de drones en la frontera» por parte de grupos criminales y solicitó a Washington compartir pruebas oficiales, recalcando que si existen datos relevantes, deben ser comunicados al Ejecutivo mexicano.
Mientras la normalidad regresa a la terminal aérea que mueve a cuatro millones de pasajeros al año, la incertidumbre persiste sobre si el cierre fue una respuesta a una amenaza real o el resultado de un «teléfono descompuesto» entre las agencias de seguridad estadounidenses.

