Fotografía: La SSPC revela que los detenidos admitieron haber confundido a los trabajadores de Vizsla Silver con integrantes de "Los Mayos".
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La incertidumbre que rodeaba la desaparición de diez trabajadores de la minera canadiense Vizsla Silver Corp en Concordia, Sinaloa, ha desembocado en una confirmación trágica que expone la brutalidad de la guerra interna del narcotráfico. Según informó este martes el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, los mineros fueron víctimas de una «confusión» letal: una célula de «Los Chapitos» los secuestró y ejecutó creyendo erróneamente que pertenecían al bando rival de «Los Mayos».

El caso, que ha conmocionado al sector industrial y a la sociedad civil, fue detallado durante la conferencia matutina presidencial. De acuerdo con reportes difundidos por N+, García Harfuch explicó que la información proviene de las primeras declaraciones de cuatro sujetos detenidos por el Ejército Mexicano en posesión de armamento táctico. «Lo que mencionan es que fueron confundidos con un grupo antagónico», citó el medio, subrayando que esta línea de investigación se fortalece conforme avanzan las diligencias federales.

La identificación de las víctimas

El hallazgo de los cuerpos se produjo en fosas clandestinas ubicadas en la comunidad de El Verde, a unos 40 kilómetros de donde ocurrió el plagio el pasado 23 de enero. Según la cobertura de Nadia Virgilio para Infobae, aunque la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene los protocolos de genética forense, los familiares ya han reconocido plenamente a cinco de las víctimas en el Semefo de Mazatlán.

Entre los identificados se encuentran profesionales de diversas partes de la República, como José Ángel Hernández Vélez (Zacatecas), José Manuel Castañeda Hernández (Guerrero) e Ignacio Aurelio Salazar Flores. La periodista Nadia Virgilio destaca que este crimen ha puesto nuevamente en el centro del debate los riesgos que enfrentan los trabajadores en zonas de «silencio» controladas por el crimen organizado.

Por su parte, Alejandro Garita de La Silla Rota detalló que la presidenta Claudia Sheinbaum ha instruido al Gabinete de Seguridad mantener contacto directo con la Cámara de la Industria Minera para evaluar sus necesidades de protección. Garita reporta que, además de los tres mencionados, también se ha logrado identificar a Jesús Antonio de la O Valdez y José Antonio Jiménez Nevárez, sumando así cinco familias que hoy comienzan el duelo, mientras otras cinco permanecen en la angustiosa espera de resultados periciales.

Sin extorsión, solo violencia territorial

Un punto crucial en la investigación es el móvil. A diferencia de otros ataques a mineras, aquí no hubo exigencia económica. Canal Once resaltó en su cobertura que no existían denuncias previas de extorsión o «cobro de piso» contra Vizsla Silver. «No lo teníamos registrado», afirmó Harfuch, descartando que el ataque fuera una medida de presión financiera contra la empresa, y apuntando enteramente a la paranoia operativa de los cárteles en disputa.

La información, corroborada también por López-Dóriga Digital, indica que la FGR, a través de la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (Femdo), ya coordina el traslado de los cuerpos a sus estados de origen: Zacatecas, Chihuahua, Sonora y Guerrero. El medio digital enfatiza que la búsqueda de indicios continúa en la zona serrana para evitar que el caso quede impune.

«Devastados»: La reacción y el contexto humano

Desde una perspectiva más humana, la crónica de Micaela Varela para El País recoge el dolor de los deudos y la postura de la empresa. Vizsla Silver se declaró «devastada» por el resultado. Varela aporta un testimonio desgarrador de la esposa de uno de los mineros, quien narró cómo el comando armado simplemente «llegó y se los llevó», sin pedir rescate ni dar explicaciones, lo que alimenta la narrativa de la confusión en una zona de conflicto activo.

Finalmente, reportes de la agencia EFE retomados por la Universidad de Colima, recuerdan que Sinaloa enfrenta una ola de violencia persistente que afecta tanto a comunidades locales como a sectores productivos estratégicos. La agencia subraya que este hecho ha obligado al despliegue de más de 1,000 efectivos militares en la región, en un intento por recuperar el control territorial que hoy se disputan las facciones del Cártel de Sinaloa.

Mientras las investigaciones continúan para dar con el resto de los responsables, la tragedia de Concordia queda como un oscuro recordatorio de cómo la guerra entre grupos criminales cobra, como «daño colateral», la vida de ciudadanos inocentes que solo buscaban trabajar.


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