Fotografía: El plan combina acciones de seguridad inmediatas, como el reforzamiento de patrullajes y acciones legales contra quienes siembren pánico.
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La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no solo reforzará sus protocolos de seguridad física, sino que emprenderá una «cruzada» por la salud mental como respuesta a la crisis de violencia y miedo que estalló tras el asesinato de un estudiante en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), plantel Sur.

Este martes, durante una reunión de más de cuatro horas con la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, el rector Leonardo Lomelí Vanegas delineó un plan de acción contundente para garantizar un retorno seguro y ordenado a las actividades presenciales en todas las facultades y escuelas, muchas de las cuales suspendieron clases por amenazas en redes sociales o en solidaridad con la comunidad afectada.

«La UNAM hará todo lo que esté a su alcance para garantizar a las y los estudiantes su seguridad», afirmó Lomelí, enmarcando una estrategia que va desde acciones inmediatas hasta una profunda reflexión sobre el bienestar emocional de la comunidad.

El encuentro se da exactamente una semana después de que un alumno, presuntamente ligado a grupos misóginos «incel», asesinara a un compañero de 16 años e hiriera a un trabajador dentro del CCH Sur, un hecho que generó una ola de pánico y la suspensión de clases en más de una decena de planteles.

El plan de acción: seguridad y aanciones

Ante las amenazas que han circulado en redes sociales, el rector detalló un protocolo de actuación claro y una serie de medidas para «blindar» los campus:

  • Denuncia inmediata: Cualquier amenaza recibida será denunciada de inmediato a las autoridades de seguridad federales y locales, mientras la Oficina del Abogado General procederá legalmente.

 

  • Acción legal: Se procederá «legal y disciplinariamente» contra quienes han sembrado la inquietud, con el apoyo de la policía cibernética de la Ciudad de México para rastrear a los responsables.

 

  • Refuerzo de vigilancia: Se intensificará el monitoreo y los patrullajes en los planteles, incorporando a padres de familia voluntarios que se han ofrecido a colaborar en el nivel bachillerato.

 

  • Mejoras de infraestructura: Atendiendo los pliegos petitorios del CCH Sur, se implementarán mejoras urgentes en control de acceso, iluminación y botones de pánico, medidas que serán replicadas en otros planteles.

    Más allá de las patrullas: la apuesta por la salud mental

El rector Lomelí fue enfático al señalar que, si bien las medidas físicas son cruciales a corto plazo, la solución de fondo es otra. «Lo que nos puede llevar a una situación de mayor seguridad para toda la comunidad es perseverar en la atención a la salud mental y el apoyo emocional a nuestros estudiantes», remarcó.

Para ello, anunció las siguientes acciones:

  • Expansión de apoyo: Se fortalecerá y ampliará de inmediato el programa de apoyo emocional ESPORA, que ya cuenta con más de 90 psicoterapeutas y que este año ha atendido a más de cinco mil alumnos de bachillerato.

 

  • Coordinación interinstitucional: La UNAM se coordinará con el Gobierno Federal, los gobiernos locales y el IMSS para ampliar la cobertura y ofrecer ayuda adicional a quien la necesite.

 

  • Fortalecimiento comunitario: Se impulsarán talleres, conferencias y actividades culturales y deportivas para reconstruir y fortalecer el tejido social dentro de la comunidad universitaria.

La Comisión de Seguridad del Consejo Universitario respaldó el plan y aprobó dar seguimiento puntual a la implementación de estas medidas, trazando una ruta crítica para actualizar y crear los protocolos que sean necesarios para que la violencia no vuelva a tener cabida en la máxima casa de estudios.


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