Fotografía: La Profepa señaló la responsabilidad del zoológico, lo que culminó en el cese de su director.
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La historia de la osa Mina, cuyo grave estado de salud en el Zoológico La Pastora en Nuevo León desató una ola de indignación nacional, ha llegado a un punto de inflexión. Este domingo, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó el exitoso traslado aéreo del ejemplar a la Fundación Invictus en Hidalgo, un centro de alta especialización, mientras que el Parque Fundidora anunciaba la destitución del coordinador del zoológico por negligencia en el caso.

El operativo, considerado de alto riesgo debido a los múltiples padecimientos de Mina —que incluyen problemas renales, hepáticos y una infección bacteriana—, culminó con éxito. «Está de buen ánimo y ya se encuentra acompañada por el equipo de veterinarios de la Fundación», comunicó la Profepa, detallando que la osa incluso ha mostrado signos de juego al manipular hielos para hidratarse.

La presión ciudadana y de ambientalistas, que viralizaron imágenes del deplorable estado de la osa, fue el catalizador de esta intervención. Como consecuencia directa de la investigación, Jean Joseph Léataud Russek, director general del Parque Fundidora, anunció el cese de Gustavo Sepúlveda Villarreal, coordinador general de La Pastora. «Esta investigación arrojó que el responsable del zoológico y su personal médico pudieron haber hecho más por Mina. Asimismo, el equipo médico proporcionó información imprecisa», sentenció Léataud.

Crónica de una negligencia anunciada

El caso explotó la semana pasada, pero sus orígenes se remontan a febrero de 2023, cuando la Profepa rescató a Mina de un rancho en Nuevo León y la entregó en custodia a La Pastora. Desde entonces, según la procuradora Mariana Boy Tamborrell, «la responsabilidad de garantizar el cuidado, la atención y el trato digno de este ejemplar ha sido total y absolutamente del Zoológico La Pastora».

A pesar de que el zoológico afirmó en un comunicado que Mina recibía tratamiento para padecimientos preexistentes, la evidencia visual compartida por ciudadanos demostraba lo contrario. La Profepa inició una investigación formal el 25 de septiembre, confirmando el delicado estado del animal y deslindando responsabilidades.

Una nueva esperanza en el primer hospital de fauna salvaje de Latinoamérica

Tras superar el arriesgado viaje aéreo, Mina ahora se encuentra en un área de cuarentena en la Fundación Invictus, en Pachuca, considerado el primer hospital para animales salvajes de la región. Este centro no es un zoológico, sino un santuario de rehabilitación para fauna rescatada del maltrato, el cautiverio o con lesiones graves.

Para asegurar su recuperación, a su cuidado se ha sumado un especialista en medicina biorreguladora que viajó desde Colombia. La directora de la fundación, Ericka Ortigoza Vázquez, aunque reconoció que el estado de Mina sigue siendo crítico, se mostró optimista por las primeras señales de ánimo del animal. «Este es el inicio de una nueva vida para Mina, sin dolor y con trato digno», expresó la Profepa en sus redes sociales, cerrando un capítulo de negligencia y abriendo uno de esperanza.


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