Fotografía: La Fiscalía avanza hacia el juicio con las grabaciones del asesinato del agente de la DEA como prueba central y busca cadena perpetua.
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Lejos del poder que alguna vez ostentó, el legendario narcotraficante Rafael Caro Quintero, de 72 años, compareció este jueves ante el juez federal Frederic Block no para discutir su culpabilidad, sino para solicitar una modificación a las severas condiciones de su encarcelamiento. Su defensa argumenta que el estricto aislamiento en una diminuta celda le impide preparar un caso justo, mientras la fiscalía de Estados Unidos dejó claro que avanza con todo el peso de la historia hacia un juicio por un crimen que no olvida: el asesinato de Enrique «Kiki» Camarena.

El «Narco de Narcos», cofundador del Cártel de Guadalajara, escuchó la audiencia vestido con uniforme de reo, en la misma corte de Brooklyn que sentenció a Joaquín «El Chapo» Guzmán y a Genaro García Luna.

La súplica desde el aislamiento

El abogado defensor, Mark DeMarco, expuso al juez que las Medidas Administrativas Especiales (SAM, por sus siglas en inglés) impuestas a su cliente son excesivas. Detalló que Caro Quintero se encuentra recluido en una celda de apenas 3.3 metros cuadrados, un espacio tan reducido que el equipo legal ni siquiera puede reunirse con él adecuadamente para preparar su defensa.

La defensa busca resolver estas preocupaciones directamente con la Oficina Federal de Prisiones y se comprometió a presentar un informe en la próxima audiencia, programada para el 16 de octubre de 2025. El juez Block se mostró receptivo a considerar la petición.

Venganza por ‘Kiki’ Camarena: Un juicio Inevitable

Del otro lado, los fiscales subrayaron que este caso es una cuestión de honor y venganza para la justicia estadounidense. Más que un golpe al narcotráfico actual, el objetivo es saldar la cuenta por la tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique «Kiki» Camarena en 1985.

Como prueba de su determinación, informaron que entre la evidencia que se compartirá con la defensa se encuentran las grabaciones del interrogatorio y tortura del agente estadounidense. Si bien confirmaron que no solicitarán la pena de muerte, el objetivo es claro: una condena de cadena perpetua para el hombre que consideran el autor intelectual de uno de los crímenes más atroces contra sus agentes.

Caro Quintero, quien fue «expulsado» de México en febrero pasado bajo una decisión de «seguridad nacional» del gobierno de Claudia Sheinbaum, se ha declarado inocente. Ahora enfrenta su batalla final en un sistema judicial que ha esperado casi 40 años para tenerlo en su banquillo.


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