El mapa del narcotráfico en Norteamérica ha sido drásticamente redibujado. Un contundente reportaje publicado por The Wall Street Journal (WSJ) asegura que Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) han desplazado al histórico Cártel de Sinaloa para convertirse en la organización criminal más poderosa de la región.
La investigación, firmada por los periodistas Steve Fisher, José de Córdoba y Santiago Pérez, detalla cómo una «tormenta perfecta» —compuesta por cambios en el consumo de drogas en Estados Unidos, la guerra interna en Sinaloa y una alianza estratégica— catapultó al CJNG a la cima del poder criminal.
«El Mencho es el narcotraficante más poderoso que opera en el mundo», declaró al WSJ Derek Maltz, exjefe interino de la Administración de Control de Drogas (DEA), subrayando el giro del mercado hacia una mayor distribución de cocaína en territorio estadounidense.
La caída de un imperio y el ascenso de otro
El ascenso del CJNG no puede entenderse sin la implosión de su principal rival. El Cártel de Sinaloa, debilitado por la captura de su líder histórico, Ismael «El Mayo» Zambada, se sumió en una sangrienta guerra interna. Esta fractura entre la facción de «Los Chapitos», hijos de Joaquín Guzmán Loera, y los leales a Zambada dejó una estela de miles de asesinatos y secuestros, mermando fatalmente su estructura operativa.
Al mismo tiempo, las políticas antidrogas de Estados Unidos, particularmente durante la administración Trump, se centraron en combatir el tráfico de fentanilo, principal negocio de «Los Chapitos». Esta ofensiva, según el diario, abrió una oportunidad de oro para que «El Mencho» expandiera su control sobre el lucrativo mercado de la cocaína y la metanfetamina.
El cambio en la demanda fue clave: datos de Millennium Health citados en el reportaje muestran un aumento del 154% en el consumo de cocaína en el oeste de EEUU desde 2019, mientras que el uso de fentanilo ha comenzado a disminuir.
El pacto que lo cambió todo
En un movimiento estratégico, «Los Chapitos», debilitados y bajo presión, buscaron apoyo externo. Según fuentes del WSJ, en diciembre se celebró una reunión en Nayarit entre un enviado de alto nivel de Iván Archivaldo Guzmán y el propio «El Mencho».
El acuerdo fue claro: el CJNG proporcionaría armas, dinero y combatientes a la facción de Sinaloa. A cambio, «Los Chapitos» otorgarían al CJNG acceso a sus codiciadas rutas de contrabando y túneles fronterizos, por los cuales el cártel de Jalisco antes pagaba tarifas exorbitantes. El resultado fue una división de facto del negocio: Sinaloa se quedó con el fentanilo, mientras que el CJNG se apoderó del tráfico de cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos.
Un poder diversificado y un líder blindado
El dominio de Oseguera Cervantes no se limita al narcotráfico. El reportaje destaca que el CJNG ha extendido sus tentáculos a la economía local, imponiendo «impuestos» a productos básicos como tortillas y pollo, controlando constructoras con contratos municipales y beneficiándose del robo de combustible, conocido como «huachicol».
Mientras tanto, «El Mencho» permanece como una figura casi mítica, oculto en un complejo montañoso y protegido por una guardia de élite, la Fuerza Especial del Alto Mando (FEAM), equipada con armamento pesado como lanzacohetes RPG-7. A pesar de la recompensa de 15 millones de dólares que ofrece Estados Unidos por su captura, su poder parece, por ahora, consolidado, colocándolo como el objetivo prioritario para las autoridades de ambos países.

