Fotogrfi: El caso destapa la cruel realidad del reclutamiento forzado de jóvenes a través de engañosas ofertas de trabajo en la región.
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La búsqueda ha terminado de la manera más dolorosa. Magaly Espino, madre de Josué Guerrero Espino, confirmó que su hijo, un joven que desapareció a los 17 años tras ser engañado con una promesa de empleo, fue localizado sin vida. El caso, que tuvo un giro macabro con la difusión de un «narco video», pone de manifiesto la alarmante táctica del crimen organizado para captar a menores en zonas azotadas por la violencia.

«Terminó la búsqueda. Ya lo tenemos, nos lo vamos a llevar a sepultar. Gracias por el apoyo en el caso de mi hijo, gracias por todo», expresó Magaly con entereza en las inmediaciones de la Fiscalía de Chihuahua, poniendo fin a cuatro meses de incertidumbre que comenzaron el 30 de abril.

Josué, quien apenas este lunes 25 de agosto habría cumplido la mayoría de edad, fue reclutado en Guachochi, Chihuahua. La supuesta oportunidad laboral era en realidad una trampa de la facción de «Los Mayos», ligada al Cártel de Sinaloa, para forzarlo a trabajar como «halcón» o vigilante en el municipio de Aldama.

El horror para la familia se intensificó a finales de julio, cuando comenzó a circular un video en redes sociales. En las imágenes, Josué aparecía visiblemente sometido, con los ojos vendados y rapado, confesando su supuesto vínculo con una de las facciones del Cártel de Sinaloa. Se presume que el material fue grabado y difundido por el grupo rival, «La Línea», una facción del Cártel de Juárez.

En una entrevista con el diario Milenio, la madre del joven reveló una dolorosa negligencia por parte de las autoridades. “El cuerpo lo tenían desde el pasado 22 de junio en Fiscalía y fue hasta un mes después que mi hijo aparece en el narco video”, declaró, evidenciando una falla en los procesos de identificación forense que prolongó la agonía familiar.

El cuerpo del menor fue hallado en el corredor entre Aldama y Ojinaga, una zona de alta peligrosidad conocida por ser un campo de batalla entre grupos criminales como «Los Cabrera» de Durango y las ya mencionadas facciones de «Los Mayos» y «La Línea», quienes se disputan el control del territorio.


El hallazgo de Josué no es un hecho aislado. Su caso se suma al de otras víctimas de la misma violencia, como Jesús Uriel J.T., de 22 años, y Israel Sahid V.R., de 29 años, quienes también fueron ejecutados recientemente en la misma zona, uno de ellos decapitado y exhibido en un video similar.

Los restos de Josué Guerrero Espino serán trasladados a Guachochi, el mismo lugar donde sus sueños fueron robados, para finalmente ser sepultado. Su historia deja una herida abierta y una advertencia sobre cómo el crimen organizado utiliza ofertas de empleo falsas para atraer a jóvenes a una espiral de violencia y muerte.


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