Fotografía: El agresor de 27 años, motivado por una psicopatía, planeó el ataque en el aniversario de la masacre en Estados Unidos.
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La zona arqueológica de Teotihuacán, uno de los epicentros turísticos más importantes de México, permanece bajo estricto resguardo y con sus puertas cerradas tras el ataque armado perpetrado este lunes. Un tirador solitario, identificado como Julio César Jasso Ramírez de 27 años, abrió fuego desde lo alto de la Pirámide de la Luna, dejando un saldo de una turista canadiense fallecida y 13 personas lesionadas antes de quitarse la vida.

De acuerdo con las investigaciones preliminares de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), el agresor encaja en el perfil criminológico de un copycat (imitador). Jasso Ramírez planeó el atentado para que coincidiera exactamente con el aniversario de la masacre de la secundaria Columbine, ocurrida el 20 de abril de 1999 en Estados Unidos.

En la mochila táctica que portaba el atacante, las autoridades hallaron un manifiesto en pedazos de papel, literatura sobre el tiroteo de Colorado escrita por él mismo, así como una fotografía generada por Inteligencia Artificial donde simulaba acompañar a los perpetradores originales. Durante el ataque, vestía una playera con la frase “Disconnect & Self-Destruct” y, según el fiscal mexiquense, José Luis Cervantes Martínez, el sujeto afirmaba recibir “inspiración de más allá de esta tierra”.

El asedio en la Pirámide de la Luna

El infierno en Teotihuacán comenzó poco antes de las 11:20 de la mañana. Tras llegar a la zona en un vehículo de aplicación desde un hotel cercano donde se hospedó la noche anterior, el agresor, originario de Tlapa, Guerrero, escaló la pirámide armado con un revólver calibre .38 especial y más de 50 cartuchos útiles.

Una vez en la cima, sometió a un grupo de turistas bajo amenazas xenófobas y de sacrificio ritual. Al ser rodeado rápidamente por elementos de la Guardia Nacional y la policía municipal, el tirador abrió fuego contra las autoridades y los civiles. La rápida intervención de los uniformados, quienes lograron herirlo en una pierna para neutralizarlo, evitó una masacre de mayores proporciones. Al verse acorralado, Jasso Ramírez se apuntó con su propia arma y se suicidó.

El tiroteo dejó un trágico saldo: una mujer canadiense de 32 años perdió la vida tras recibir un impacto de bala que, tras atravesar su pierna, se alojó en el tórax. Otras 13 personas, entre ellas ciudadanos de Estados Unidos, Colombia, Brasil, Países Bajos, Rusia y dos menores de edad, resultaron heridas, siete de ellas por impacto de arma de fuego y el resto por caídas al intentar huir por las empinadas escalinatas de piedra.

Impacto turístico y nuevas medidas de seguridad

La mañana de este martes, las tres puertas de acceso al recinto amanecieron cerradas, sorprendiendo a cientos de visitantes nacionales y extranjeros que tenían programados recorridos. La actividad económica local también sufrió un golpe inmediato; operadores de vuelos en globo aerostático reportaron la cancelación de decenas de reservaciones debido al pánico generado por la noticia.

Ante este suceso sin precedentes en la historia moderna de las zonas arqueológicas del país, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó que el ataque esté vinculado al crimen organizado y lo atribuyó a una decisión individual derivada de severos problemas psicológicos.

Como respuesta inmediata, el Gobierno federal ordenó a la Secretaría de Cultura, al INAH y a la Secretaría de Seguridad Ciudadana coordinar la instalación de arcos de rayos X y detectores de metales en los sitios arqueológicos más visitados de México, además de incrementar permanentemente la presencia de la Guardia Nacional en el área.

Mientras tanto, las investigaciones continúan de la mano de la Fiscalía General de la República (FGR) para rastrear el origen de los cartuchos de uso policial utilizados y esclarecer los últimos movimientos del atacante, quien en 2018 habría residido en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México con un perfil aparentemente tranquilo.


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