Fotografía: El atentado, atribuido al crimen organizado, ocurrió el viernes por la noche mientras la madre de la edil se encontraba dentro del inmueble.
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A pesar del brutal ataque que culminó con el incendio de su domicilio el pasado viernes, Diana Caballero Romero continuará al frente de la presidencia municipal de Queréndaro. La decisión fue confirmada por el dirigente estatal de su partido, el PVEM, Ernesto Núñez Aguilar, quien aseguró que no se dejarán intimidar por la violencia.

“No vamos a permitir que la violencia intimide a nuestras autoridades ni a quienes forman parte del proyecto Verde en Michoacán. Exigimos justicia y garantías para el ejercicio libre del cargo público”, sentenció Núñez Aguilar en un comunicado.

El atentado ocurrió la noche del viernes 1 de agosto, cuando un grupo de sujetos armados disparó en repetidas ocasiones contra la vivienda de la alcaldesa, ubicada en la colonia Centro, para después prenderle fuego. Reportes de testigos señalan que se escucharon al menos diez detonaciones y que el ataque pudo haber incluido el uso de explosivos lanzados desde drones.

Dentro del inmueble se encontraba la madre de la alcaldesa, quien afortunadamente fue rescatada con vida por los cuerpos de bomberos que acudieron a sofocar las llamas, las cuales también afectaron un vehículo y un hotel contiguo.

Un clima de violencia constante

Este ataque no es un hecho aislado. Se enmarca en un clima de violencia que ha golpeado directamente a la administración de Diana Caballero. En febrero de este año, la alcaldesa denunció haber recibido amenazas de muerte, poco después de un ataque que dejó tres policías municipales muertos y dos heridos, lo que provocó la renuncia masiva del resto de la corporación por temor.

Irónicamente, el atentado del viernes ocurrió apenas un mes después de que la propia alcaldesa declarara que la seguridad en Queréndaro había mejorado, gracias a la reconstrucción de su fuerza policial, que ya cuenta con 28 elementos, y a la instalación de una Base de Operaciones Interinstitucional (BOI) con presencia estatal y federal.

Las autoridades atribuyen la violencia en la región a una cruenta disputa territorial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y sus escisiones, como el autodenominado «Grupo X», liderado por Alan Martínez Durán, alias “El Primo”.

El dirigente del PVEM calificó el acto como “cobarde” y exhortó a la Fiscalía General del Estado (FGE) a acelerar las investigaciones para castigar a los responsables. Hasta el momento, a pesar del despliegue de la Guardia Civil y el Ejército, no se han reportado detenciones.


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