La tensión en la Universidad Politécnica de Tulancingo (UPT) ha alcanzado un punto crítico. Lo que comenzó con un video viral que muestra a un estudiante agrediendo brutalmente a su profesor al grito de «¡vuélvete a burlar de mí!», se ha transformado en un llamado masivo a la acción. Bajo el lema «No más silencio, paro estudiantil», los alumnos exigen poner fin a un ambiente que, aseguran, se ha vuelto insostenible.
La convocatoria, difundida ampliamente en redes sociales, llama a todos los estudiantes que han sido víctimas de algún tipo de abuso y cuyas quejas han sido desestimadas por la institución a unirse al paro. Los jóvenes denuncian no solo el acoso y la intimidación, sino también la falta de docentes capacitados y la omisión de las autoridades universitarias para garantizar un entorno educativo seguro y digno.
El incidente que encendió la mecha involucró al alumno Manuel ‘N’, de la carrera de Comercio Internacional, y al profesor Ángel ‘R’. Según testimonios, la agresión física fue la culminación de un hostigamiento constante por parte del docente, quien presuntamente se burlaba, amenazaba e ignoraba al estudiante en clase, a pesar de sus buenas calificaciones.
Un grito colectivo contra el silencio institucional
El paro estudiantil no busca justificar la violencia, sino visibilizar la raíz del problema. Los organizadores afirman que, tras la agresión, las autoridades del plantel intentaron controlar la situación encerrando a los testigos en sus aulas y ordenándoles guardar sus teléfonos para evitar que se documentara lo sucedido. Esta acción fue interpretada por el alumnado como un intento de proteger al docente y silenciar las verdaderas causas del conflicto.
«Los estudiantes no estamos a favor de la violencia; sin embargo, la UPT no ha garantizado un entorno educativo digno y seguro», se lee en su comunicado. Las demandas son claras: exigen transparencia en los procesos internos, la contratación de personal calificado y, sobre todo, la creación de protocolos efectivos para erradicar de forma definitiva el acoso, la violencia y la discriminación dentro del campus.
Investigaciones en curso y posturas oficiales
La situación ya ha escalado a nivel estatal. La Secretaría de Educación Pública de Hidalgo confirmó que ha iniciado una investigación formal sobre los hechos. Tanto el alumno como el profesor han presentado denuncias cruzadas ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, que será la encargada de deslindar responsabilidades legales por los delitos de lesiones y presunto hostigamiento.
Por su parte, la UPT informó que el profesor Ángel ‘R’ fue separado de su cargo de manera temporal mientras el Consejo Académico analiza el caso para determinar las sanciones correspondientes. El Sindicato Único de Trabajadores de la universidad emitió un comunicado condenando la agresión física contra su agremiado y exigiendo una sanción para el estudiante, sin pronunciarse sobre las acusaciones de acoso que originaron el conflicto.
Mientras las investigaciones siguen su curso, la comunidad estudiantil se prepara para paralizar la universidad, decidida a que su grito de «No más abusos» finalmente sea escuchado.

