Fotografía: Mientras el Consejo Nacional del partido cerró filas con el senador tabasqueño, también van a crear 71 mil comités de base, un plan municipalista, y una comisión para evaluar nuevos perfiles.
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El Consejo Nacional de Morena se convirtió este domingo en el escenario de una notable contradicción: por un lado, un cierre de filas y un respaldo público incondicional al senador Adán Augusto López Hernández; por el otro, la advertencia de su propia dirigencia de que no habrá protección para militantes corruptos, todo ello mientras resonaba una incendiaria comparación de su caso con el del expresidente Felipe Calderón y su exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna.

La polémica se centra en Hernán Bermúdez, exsecretario de seguridad de Adán Augusto durante su gubernatura en Tabasco, quien es señalado por la FGR como presunto cofundador del grupo criminal «La Barredora» y cuenta con una ficha roja de Interpol.

El símil que encendió el debate provino del diputado morenista Manuel Espino, quien sin tapujos escribió en sus redes sociales: “Lo dije y lo reitero: si Felipe Calderón no sabía que su secretario de seguridad era narco, era por pendejo o por cómplice. Lo mismo digo respecto del senador Adán Augusto”.

El «Cierre de Filas» en el Consejo

A pesar de la gravedad de la acusación, la respuesta dentro del cónclave morenista fue de arropamiento. Cuando el presidente del Consejo, Alfonso Durazo, saludó a Adán Augusto López, los consejeros corearon al unísono: “¡No estás solo, no estás solo!”.

Durazo, sin mencionar el caso directamente, habló de “voces malintencionadas” que fabrican “infundios” para fracturar al movimiento. «Están tratando de aprovechar cualquier rendija que abra una diferencia interna para convertirla en una crisis», advirtió.

A su llegada, Adán Augusto López evitó responder a fondo sobre el tema, limitándose a decir que hay «mucha politiquería en todo esto» y que está a disposición de las autoridades.

La Postura Oficial: «No protegeremos a corruptos»

En un aparente contrapeso, la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, fue enfática en su discurso inaugural al asegurar que el partido no será un escudo para nadie. “Morena no protege a persona alguna, sea militante o no, que incurra en actos de corrupción. Todo aquel que se desvíe de esos principios debe responder por sus actos, y si existiera alguna duda o señalamiento, que sea la autoridad la que sustentada en pruebas resuelva y determine su responsabilidad», afirmó entre aplausos.

Acuerdos y unidad en torno a Sheinbaum

Más allá de la controversia, el Consejo Nacional aprobó cuatro acuerdos clave para la reestructuración del partido: la creación de más de 71 mil comités de base, un plan para homologar la gestión en los municipios gobernados por Morena, la reactivación de un Consejo Consultivo y, notablemente, una Comisión Evaluadora para revisar los perfiles de políticos de otros partidos que busquen sumarse al movimiento, una medida que provocó el grito espontáneo de «¡Fuera Murat!» entre los asistentes.

Tanto Alcalde como Durazo dedicaron parte de sus discursos a refrendar el apoyo total a la Presidenta Claudia Sheinbaum, especialmente ante las presiones comerciales de Estados Unidos, llamando a la unidad total del movimiento en torno a ella.


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