En una sesión extraordinaria que marca un precedente histórico para la entidad, el Congreso del Estado de Sinaloa designó este sábado a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina. La toma de protesta ocurrió minutos después de que el pleno aprobara, por unanimidad, la licencia temporal por más de 30 días solicitada por Rubén Rocha Moya, quien deja el poder ejecutivo estatal acorralado por señalamientos que lo vinculan con el Cártel de Sinaloa.
El relevo se da en un momento de máxima tensión institucional. El viernes, Rocha Moya solicitó separarse del cargo argumentando una «convicción republicana» para facilitar las indagatorias de la Fiscalía General de la República (FGR). Esto, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York lo señalaran formalmente, junto a otros nueve funcionarios, de colusión con el crimen organizado.
Durante su mensaje de toma de protesta, Bonilla Valverde —quien hasta hoy se desempeñaba como secretaria general de Gobierno— aseguró asumir el nombramiento con humildad y responsabilidad. Prometió dar continuidad a las políticas de la Cuarta Transformación, buscar coordinación inmediata con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y aprovechó la tribuna para externar su respaldo a su predecesor: “Gobernador, la inmensa mayoría del pueblo de Sinaloa lo sabemos y estamos seguros de que así será, le expreso mi profunda solidaridad”, afirmó, en referencia a la inocencia que Rocha Moya defendió en su carta de licencia.
Un estado sumido en la crisis
La transición legislativa no estuvo exenta de severas críticas por parte de la oposición, que advirtió que una licencia no frena la crisis de seguridad que asfixia a Sinaloa.
La diputada local del PRI, Irma Moreno Ovalles, calificó el hecho como «histórico en el peor sentido». Expuso ante el pleno el saldo rojo de los últimos 20 meses: más de 2 mil 600 homicidios, cerca de 3 mil 700 personas desaparecidas, miles de familias desplazadas y un impacto económico devastador que supera los 70 mil millones de pesos, provocado por el cierre de miles de negocios y la pérdida de 30 mil empleos formales.
Por su parte, la legisladora priista Paola Gárate acusó que la licencia es producto de la presión ciudadana y advirtió que la salida de Rocha Moya no debe ser un refugio de impunidad. En contraste, la bancada de Morena, a través de la diputada Juana Minerva Vázquez, defendió que la designación de Bonilla busca preservar el republicanismo y garantizar la continuidad del Poder Ejecutivo. El nombramiento fue avalado con 33 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones.
De la controversia al Palacio de Gobierno
Con 31 años y actualmente embarazada, Yeraldine Bonilla Valverde hace historia como la primera mujer en gobernar Sinaloa. Licenciada en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), su carrera política escaló rápidamente desde 2018 cuando se convirtió en diputada local por Morena (seleccionada por insaculación o «tómbola») y, posteriormente, legisladora por el PVEM.
A pesar de haber ocupado la encargaduría de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública en 2023, su figura no ha estado alejada de la polémica. Irónicamente, su ascenso a la gubernatura reavivó un lamentable episodio ocurrido en abril de 2025. Durante un acto público, el propio Rubén Rocha Moya emitió comentarios misóginos en su contra, refiriéndose a ella como «meserita de una lonchería» y cuestionando públicamente quién había sido su «padrino» político para llegar al Congreso, declaraciones por las que el entonces gobernador tuvo que disculparse meses después al integrarla a su gabinete.
Hoy, ante la tormenta judicial y de seguridad más grave en la historia reciente de Sinaloa, es ella quien toma las riendas de una entidad que exige resultados inmediatos. «La grandeza de un pueblo no se mide en los tiempos de calma, sino en su capacidad de levantarse frente a los tiempos de adversidad», concluyó la nueva mandataria estatal.

