El descontento por las recientes modificaciones a la Ley Federal del Trabajo y al artículo 123 constitucional ha encendido los ánimos de la clase trabajadora. El Frente Nacional por las 40 Horas lanzó una enérgica convocatoria para marchar este viernes 1 de mayo, en el marco del Día del Trabajo, acusando que la reforma presidencial aprobada el pasado miércoles 22 de abril es una «simulación» que vulnera los derechos laborales.
La cita para la movilización será a las 09:00 de la mañana en el Ángel de la Independencia, desde donde el contingente avanzará hacia el Zócalo capitalino.
A través de un contundente posicionamiento dirigido a quienes «trabajan de sol a sol, enfrentan transporte indigno y no llegan a fin de mes», las organizaciones convocantes señalaron que los problemas estructurales requieren soluciones colectivas. «Ya estuvo suave de políticos que simularon dar las 40 horas cuando en realidad negociaron con la patronal para que todo quedara igual», destaca el documento.
Los vacíos de la «reforma tramposa»
De acuerdo con el Frente, el dictamen avalado en la Cámara de Diputados —y presentado por el legislador y líder sindical Pedro Haces— está lejos de representar una verdadera transformación.
Entre los principales señalamientos, los colectivos denuncian que la ley avala una reducción gradual hasta el año 2030 sin garantizar de tajo los dos días de descanso. Además, alertan sobre «letras chiquitas» que permiten jornadas semanales de hasta 56 horas y topes diarios de 12 horas repartidos hasta en cuatro días consecutivos, abaratando con ello el pago de horas extras.
El posicionamiento también critica que la reforma mantiene en estado de vulnerabilidad a quienes operan bajo esquemas de jornadas mixtas o nocturnas, carece de un enfoque de cuidados para la crianza o atención a la vejez, y deja el control del registro de horas trabajadas a merced de los patrones mediante sistemas electrónicos dictados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
«Si no hay 40 horas ya, queremos 35»
Para los inconformes, el esquema actual mantiene un pacto intacto entre el gobierno, las cámaras empresariales y lo que califican como «charrismo sindical». Frente a este escenario, las organizaciones populares independientes han subido la apuesta de su lucha.
Además de exigir la reglamentación de medios tiempos, tiempos de traslado y primas por día extra, el movimiento ha fijado una nueva meta innegociable: «Si no hay 40 horas ya, queremos 35 a 2030, con la garantía de los dos días de descanso».
Bajo las consignas de justicia, dignidad laboral y el fin de la precariedad, el Frente Nacional por las 40 Horas reiteró que el próximo 1 de mayo buscarán derribar las «falsas promesas» de la cúpula política, demostrando en las calles que los derechos no se negocian, se arrebatan luchando.

