Lo que fue planeado como un acto de extrema crueldad por parte de dos adolescentes ha cimbrado al estado de Sonora y desatado un fuerte debate sobre el sistema de justicia en México. Leyla Monserrat, de apenas 15 años, fue asesinada el 25 de septiembre de 2025 a manos de dos jóvenes a las que consideraba sus amigas. A más de seis meses del crimen, las sentencias dictadas contra las responsables han provocado la indignación de su familia y de la sociedad entera.
De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES), la víctima desapareció tras salir de su domicilio en el ejido El Desierto, en el municipio de General Plutarco Elías Calles. Las investigaciones revelaron que Britany Michel, de 15 años, y Monserrat, de 13, engañaron a Leyla diciéndole que le presentarían a un joven y le tenían preparada una sorpresa “que nunca iba a olvidar”.
Un escalofriante video, que posteriormente llegó de forma anónima a la madre de la víctima y se integró a la carpeta de investigación, muestra cómo Leyla fue vendada de los ojos y atada a una silla en una habitación de la casa de Britany. Confiada en que se trataba de un juego o una reconciliación tras problemas previos, la joven sonreía hasta que sus agresoras tomaron los extremos de una sábana y la estrangularon durante un minuto.
El dictamen forense confirmó que Leyla murió por asfixia mecánica. Tras arrebatarle la vida, las menores intentaron acelerar la descomposición del cuerpo arrojándole cal y, posteriormente, la enterraron en el patio del mismo domicilio, donde fue localizada a principios de octubre tras un cateo realizado por las autoridades.
Sentencias mínimas y el dolor de una madre
El caso tomó un giro polémico en marzo de 2026, cuando un juez especializado dictó sentencia bajo el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes. Debido a la legislación vigente, Britany Michel recibió una condena de 2 años y 10 meses de internamiento, mientras que Monserrat obtuvo 11 meses de libertad asistida, por lo que actualmente no se encuentra en reclusión. Además, el juez fijó una reparación del daño moral por la cantidad de 5,657 pesos de manera mancomunada.
Carmen Angélica Becerra, madre de Leyla, ha alzado la voz para exigir justicia, calificando la resolución y el monto económico como una burla. En entrevistas recientes, reveló que tan solo los gastos funerarios superaron los 30 mil pesos y lamentó las condiciones en las que le entregaron el cuerpo de su hija, lo que la obligó a velarla con el ataúd cerrado.
«Cuando yo quiero ver a mi niña tengo que ir al panteón», expresó la madre, quien anunció que buscará apelar la sentencia para exigir la pena máxima permitida para adolescentes en México, que es de cinco años.
El pasado 6 de abril, Leyla habría cumplido 16 años. En lugar de una celebración, su familia y miles de usuarios en redes sociales continúan exigiendo que las leyes se ajusten para que crímenes de esta magnitud no queden amparados por condenas que, a los ojos de la sociedad, resultan insuficientes.

