La Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas emitió una enérgica denuncia este domingo, acusando a elementos del Ejército Mexicano y a policías de Ocosingo de proteger a un grupo de habitantes del municipio de Huixtán que, aseguran, quemaron y destruyeron viviendas de sus bases de apoyo para despojarlos de un predio en Chiapas.
En un duro comunicado fechado el 24 de septiembre, detallaron que la escalada de violencia ocurrió en el poblado Belén, del Caracol 8 Dolores Hidalgo, en tierras que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) considera «recuperadas» desde 1994. Según la denuncia, las incursiones comenzaron en abril y se intensificaron el pasado 20 de septiembre.
En esa fecha, afirman que dos camionetas del Ejército, tres de la policía de Ocosingo y cuatro de la Fiscalía General del Estado, resguardaron al grupo de Huixtán mientras «destruyeron y quemaron las casas de los encargados bases de apoyo zapatistas, robaron elotes y los que se quedaron siguen robando».
Los zapatistas sostienen que intentaron dialogar en repetidas ocasiones, pero los invasores argumentaron tener documentos legales que les entregó el gobierno. Esta situación, señalan, es una provocación deliberada, pues alegan que «esas tierras ya fueron pagadas por el mal gobierno desde 1996 cuando vivía Manuel Camacho Solís».
Llamamos a las organizaciones solidarias a sumarse a la denuncia y a realizar acciones que condenen esta nueva agresión contra los pueblos zapatistas.
Exigimos el respeto a la autonomía zapatista y la restitución inmediata de sus territorios.#EZLN pic.twitter.com/to5SoPXpAo
— Red Universitaria Anticapitalista (@rua_mx) September 28, 2025
En su pronunciamiento, responsabilizan directamente a la «Cuarta Transformación» de orquestar un plan para generar violencia. «Lo que busca aquí la cuarta transformación es el choque, el enfrentamiento y la guerra. […] Muchas veces hemos dicho que no queremos la guerra, lo que queremos es la vida en común, pero nos están obligando a defendernos», sentenciaron.
La asamblea concluyó su denuncia con una advertencia sombría, comparando su situación con la de otros pueblos en resistencia a nivel mundial y afirmando tener pruebas en video y fotografía de los ataques en poder de organismos de derechos humanos: «Como bien lo dijimos: Hoy es Palestina, mañana seremos nosotros y nosotras».

