Fotografía: Se le acusa de ser un operador clave en el encubrimiento de los crímenes liderados por Naasón Joaquín García.
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La carrera política de Silem García Peña, exregidor de Xalapa por Movimiento Ciudadano (MC), ha dado un giro drástico al convertirse en el objetivo de una cacería internacional. Una orden de aprehensión emitida por la Corte del Distrito Sur de Nueva York lo coloca en el centro de una red de crimen organizado, tráfico sexual y explotación infantil vinculada a la cúpula de la iglesia La Luz del Mundo.

García Peña no era una figura menor. Según las autoridades estadounidenses, utilizó su influyente puesto como jefe de relaciones públicas y vocero de la organización religiosa para orquestar una sofisticada operación de encubrimiento. Su misión, presuntamente, era silenciar a las víctimas de abuso sexual, presionarlas para que no denunciaran y destruir evidencia crucial, especialmente tras la detención en 2019 del líder del culto, Naasón Joaquín García, quien actualmente cumple una condena en Estados Unidos.

La acusación formalizada por la jueza Loretta Preska es contundente. Los cargos incluyen conspiración de crimen organizado, trata sexual mediante fuerza y coacción, y conspiración para explotar sexualmente a menores. De ser encontrado culpable, el exfuncionario veracruzano podría enfrentar una pena de hasta 20 años de prisión.

Ante la gravedad de los delitos, la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) ha activado una ficha roja para su localización y captura inmediata en cualquiera de sus países miembros. El paradero de Silem García es desconocido, aunque versiones extraoficiales apuntan a posibles movilizaciones policiales en Veracruz, donde su esposa, Zabdy Asmaveth Quezada Valdez, ocupa actualmente un cargo como regidora en el Ayuntamiento de Xalapa.

El gobierno de Estados Unidos ha solicitado formalmente la colaboración de las fiscalías mexicanas para ejecutar la detención y proceder con una posible extradición. La investigación señala que García Peña era parte de un «círculo cercano» que incluía a familiares directos de Naasón Joaquín, como su madre Eva García de Joaquín y su sobrino Joram Núñez Joaquín, ambos ya detenidos.

Este caso vuelve a poner de relieve la compleja red de poder que La Luz del Mundo tejió entre la religión, la política y las finanzas, utilizando la fe de millones de feligreses como fachada para cometer crímenes atroces a ambos lados de la frontera. Mientras la justicia estadounidense avanza, colectivos de sobrevivientes celebran la acción contra García Peña como un paso crucial, pero insisten en que aún faltan más cómplices por enfrentar la justicia.


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