Fotografía: El exsecretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores, alejado de los reflectores y sancionado en México, reaparece como cofundador de Brain Co.
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Tras años de silencio y alejado de la política mexicana, Luis Videgaray Caso, una de las figuras más poderosas e influyentes del sexenio de Enrique Peña Nieto, ha regresado a la vida pública. Su reaparición no es en un mitin ni en un cargo público, sino en el corazón de la industria tecnológica global como cofundador de Brain Co., una ambiciosa startup de inteligencia artificial que lo asocia directamente con Jared Kushner, yerno y exasesor de Donald Trump.

La compañía, fundada en 2024 pero lanzada oficialmente este mes, busca posicionarse como un «puente» entre el talento de élite de Silicon Valley y las grandes instituciones —corporaciones y gobiernos— que necesitan implementar soluciones de IA a gran escala. El proyecto se consolidó con el anuncio de una ronda de financiamiento Serie A de 30 millones de dólares, liderada por Affinity Partners (el fondo de Kushner) y el inversionista tecnológico Elad Gil, otro de los cofundadores.

Según un reporte de la revista Forbes, la empresa ya presume una cartera de clientes de alto perfil, que incluye a diez compañías de la lista Global 2000, la casa de subastas Sotheby’s y el gigante de capital privado Warburg Pincus. Además, Brain Co. cuenta con una alianza estratégica con OpenAI y el respaldo de inversionistas de renombre como los fundadores de LinkedIn, Stripe y Coinbase.

Un pasado que no se borra

El regreso de Videgaray al primer plano ocurre a pesar de su controversial historial en México. En 2021, la Secretaría de la Función Pública (SFP) lo inhabilitó por 10 años para ocupar cargos públicos tras acreditar «falta de veracidad» en sus declaraciones patrimoniales durante tres años consecutivos.

Además, su nombre es una pieza clave en el caso de corrupción de Odebrecht. Según la denuncia del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, tanto Videgaray como el expresidente Peña Nieto le ordenaron repartir sobornos millonarios de la constructora brasileña para financiar campañas políticas.

Una alianza forjada en la política

La conexión entre Videgaray y Kushner no es nueva; se forjó en los pasillos del poder. Su relación se remonta a la polémica visita de Donald Trump a México en 2016, un encuentro gestionado por Videgaray que provocó su renuncia temporal. Tras el triunfo de Trump, fue reincorporado como Canciller, donde mantuvo una estrecha colaboración con Kushner en temas de la relación bilateral.

Ahora, esa alianza política ha evolucionado a una sociedad de negocios. Juntos buscan capitalizar la enorme demanda de experiencia en inteligencia artificial, transformando el poder y las conexiones que cultivaron en la política en un lucrativo emprendimiento tecnológico. Para Luis Videgaray, es un cambio de rumbo radical que lo aleja de sus escándalos en México para posicionarlo como un actor relevante en la revolución tecnológica global.


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