Fotografía: La titular del ejecutivo se reunió con el máximo dirigente del fútbol en Palacio Nacional para afinar detalles de la justa deportiva.
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En un encuentro de alto nivel que marca la cuenta regresiva para la Copa del Mundo 2026, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, recibió este jueves en Palacio Nacional al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. La reunión sirvió para consolidar la alianza estratégica y revisar los avances en la organización del torneo, que promete ser el más grande de la historia.

Durante el encuentro, la mandataria reafirmó el total compromiso de su gobierno para garantizar que la justa deportiva, organizada en conjunto con Estados Unidos y Canadá, sea un éxito rotundo. El momento cumbre de la reunión fue cuando la presidenta Sheinbaum sostuvo en sus manos el icónico trofeo de la Copa del Mundo, un privilegio reservado para campeones y jefes de estado anfitriones.

«México vivirá un momento extraordinario; tendrá el orgullo de ser sede de la inauguración en el Estadio Azteca el próximo 11 de junio de 2026», escribió la presidenta en sus redes sociales, un mensaje que avivó la emoción de millones de aficionados.


Infantino, por su parte, reconoció el papel fundamental de México en la historia del fútbol y entregó a Sheinbaum dos obsequios simbólicos de gran valor: una réplica personalizada de la Copa del Mundo y el boleto número uno para el partido inaugural que se disputará en el legendario «Coloso de Santa Úrsula».

Un evento de magnitud histórica

La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo será especial por su organización tripartita, sino también por su nuevo formato, que contará por primera vez con la participación de 48 selecciones, disputando un total de 104 partidos.

México albergará 13 de estos encuentros, distribuidos en tres ciudades de gran tradición futbolística:

  • Ciudad de México: Estadio Azteca
  • Guadalajara: Estadio Akron
  • Monterrey: Estadio BBVA

El Estadio Azteca, en particular, hará historia al convertirse en el único recinto del mundo en albergar tres ceremonias de inauguración de una Copa del Mundo, tras las de 1970 y 1986.

La visita de Infantino a México se produce tras una reciente reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, lo que demuestra la intensa coordinación entre los países anfitriones para garantizar una logística impecable.

Mientras la cuenta regresiva avanza, la atención del mundo del fútbol se centrará en el sorteo de la fase de grupos, programado para el próximo 5 de diciembre en Washington, un evento que definirá la ruta de las selecciones hacia la gloria. Con esta reunión, México envía un mensaje claro: está listo para ser protagonista y ofrecer al mundo una fiesta deportiva inolvidable.


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