Fotografía: El activista y director del Centro de Dignificación Humana A.C. fue aprehendido por agentes federales en Tapachula minutos después de anunciar un nuevo éxodo de 2,000 personas.
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La tensión en la frontera sur de México escaló este martes con la detención de Luis Rey García Villagrán, una de las voces más reconocidas en la defensa de los derechos de los migrantes y organizador de las caravanas que buscan visibilizar la crisis humanitaria en la región. La aprehensión, ejecutada por agentes federales, ocurrió en las inmediaciones del parque Bicentenario de Tapachula, poco después de que el activista anunciara la formación de una nueva caravana denominada «Éxodo de la Justicia».

El operativo se llevó a cabo sin que hasta el momento las autoridades federales hayan especificado los delitos que se le imputan a García Villagrán, quien fue puesto a disposición del Ministerio Público Federal. Este vacío de información ha encendido las alarmas entre colectivos y organizaciones no gubernamentales, que califican la detención como un acto de intimidación y una estrategia para criminalizar la labor de ayuda humanitaria.

La captura del director del Centro de Dignificación Humana A.C. no es un hecho aislado. Se produce en un contexto de creciente frustración entre miles de migrantes varados en Tapachula, quienes denuncian presuntos actos de corrupción y una deliberada lentitud por parte del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) para procesar sus solicitudes de asilo. Según el propio García Villagrán y los testimonios que ha recogido, estos trámites se agilizan únicamente para quienes pagan altas sumas a «gestores».

Precisamente, el «Éxodo de la Justicia» que planeaba partir este miércoles con cerca de 2,000 personas de diversas nacionalidades, buscaba ser una respuesta a esta situación, así como a la falta de empleo y al alto costo de vida que enfrentan en la ciudad fronteriza.

Pese a la ausencia de su principal organizador, migrantes congregados en el punto de partida han manifestado que la caravana sigue en pie, con la esperanza de que García Villagrán sea liberado en las próximas horas. Mientras tanto, su detención marca un punto de quiebre en la ya frágil relación entre las autoridades migratorias y los defensores de derechos humanos, evidenciando el endurecimiento de las políticas de control en una de las rutas migratorias más transitadas del mundo.


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