Fotografía: El escritor mexicano reivindicó la educación pública, sus raíces migrantes y el humor cervantino.
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El Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares se vistió de gala este jueves 23 de abril para entregar el galardón más alto de las letras en castellano: el Premio Cervantes 2025. El protagonista de la jornada fue el escritor, académico y orgulloso universitario mexicano Gonzalo Celorio, quien recibió la distinción de manos del Rey Felipe VI, en una ceremonia que trascendió lo literario para convertirse en un acto de diplomacia cultural y defensa de la educación pública.

Celorio, de 78 años, se convierte así en el séptimo mexicano en ingresar al olimpo de los Cervantes, siguiendo la estela de gigantes como Octavio Paz, Carlos Fuentes y Elena Poniatowska. Durante su discurso, el autor de Amor propio no solo recorrió su trayectoria intelectual, sino que conectó de manera profunda su identidad personal con la historia compartida entre ambas naciones. “La nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas”, afirmó con rotundidad, según consignan reportes de EFE y AFP.

“Tú llegarás, hijo”: El factor humano de un premio histórico

Uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia fue cuando Celorio recordó a su padre. En su lecho de muerte, hace 64 años, su progenitor le susurró: “Tú llegarás, hijo… si no puedes, yo te empujo”. Con el galardón en sus manos, el escritor respondió al vacío del tiempo: “Hoy llegué, papá; gracias”.

Este relato íntimo se entrelazó con su defensa del humor y la libertad, pilares de la obra de Miguel de Cervantes. Según destaca el corresponsal Armando G. Tejeda en La Jornada, Celorio describió al Quijote como el paradigma de la soberanía individual frente al poder, una iconoclasia que sigue vigente en la narrativa moderna.

La UNAM: El corazón del galardón

Presente en la ceremonia, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, calificó este premio como un homenaje directo a la universidad pública. Lomelí subrayó que Celorio es un producto de la educación gratuita y de calidad en México, habiendo sido estudiante, docente, director de la Facultad de Filosofía y Letras y coordinador de Difusión Cultural de la Máxima Casa de Estudios.

“Sigo siendo universitario de todo corazón”, expresó Celorio en declaraciones recogidas por Aura Mejía para La Crónica de Hoy. El autor comparó a la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria con la esencia de la propia Universidad: “muchas piedras de colores distintos que forman una gran unidad”.

Un puente sobre el Atlántico

La entrega del Cervantes 2025 ocurre en un momento político clave. Tras años de tensiones diplomáticas, el Rey Felipe VI aprovechó el estrado para asegurar que México y España son “más que países hermanos”, calificando su relación como una cercanía sincera que perdura en el tiempo. Como bien señala el portal de Joaquín López-Dóriga, este “deshielo” se vio reforzado por la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a España y el reconocimiento previo del monarca sobre los abusos durante la conquista.

Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, coincidió en que la figura de Celorio defiende la “larga historia que hermana a ambos países a través de la memoria y la hospitalidad”, citando el exilio español como un vínculo indestructible.

Una obra que es espejo del México moderno

El jurado, que otorgó los 125 mil euros del premio, describió a Celorio como un “escritor integral: creador, maestro y lector apasionado”. Su bibliografía, analizada por Sara González en El País, incluye títulos fundamentales como Y retiemble en sus centros la Tierra (1999) y su más reciente entrega, Ese Montón de Espejos Rotos (2025), donde el autor reflexiona sobre su propia vocación.

Con este reconocimiento, México reafirma su liderazgo en la literatura hispana. Gonzalo Celorio, quien también ha dirigido la Academia Mexicana de la Lengua y el Fondo de Cultura Económica, deja claro que el español no es la lengua de la conquista, sino el territorio de la libertad que Carlos Fuentes llamó “el territorio de La Mancha”.


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