Fotogafía: Dejaron a los colectivos de víctimas sin la condena internacional que exigían.
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La Administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respira aliviada. Tras una visita de cuatro días que amenazaba con convertirse en un vendaval diplomático, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, concluyó su gira de trabajo en México dejando un sabor agridulce: a pesar del innegable y abrumador sufrimiento de las familias de las personas desaparecidas, el funcionario internacional ofreció una respuesta diplomática, carente de la reacción enérgica y la condena estructural que víctimas y organizaciones civiles esperaban ante la gravedad de la situación en el país.

El abogado austriaco, máximo responsable de los derechos humanos en la ONU, se encontró frente a frente con una herida nacional que sangra a un ritmo alarmante. Con un registro oficial que supera las 130 mil personas desaparecidas y niveles de impunidad estancados en un 95%, la expectativa apuntaba a un escrutinio severo. Sin embargo, Türk optó por tender puentes. Reconoció la «grave» crisis, pero centró su discurso en enaltecer los «esfuerzos» y la «voluntad» del Estado mexicano para resolverla, una postura que contrastó drásticamente con el desgarro expuesto por los colectivos de búsqueda.

El contraste de una década: De la devastación a la diplomacia

Hacía poco más de diez años que un Alto Comisionado no pisaba territorio nacional. Como lo documentó la periodista Beatriz Guillén para El País, el abismo entre la visita de Zeid Ra’ad Al Hussein en octubre de 2015 (durante el sexenio de Enrique Peña Nieto) y la de Türk en este 2026 es notorio. Hace una década, la declaración del comisionado fue devastadora: enumeró sin tapujos los horrores de Tlatlaya, Ayotzinapa, las ejecuciones extrajudiciales y calificó de «insensible estadística» la cifra de 26 mil no localizados de aquel entonces.

Hoy, con la cifra multiplicada trágicamente por cinco, la comparecencia de Türk transitó por un sendero de cautela. El Alto Comisionado no mencionó cifras exactas frente a la prensa, ni señaló casos concretos de reclutamiento forzado o hallazgos recientes de fosas. Se limitó a expresar que se sentía «alentado por lo que escuché por parte del Gobierno» y reconoció la voluntad política para fortalecer las instituciones.

Para las familias de las víctimas, la falta de una postura más combativa resultó un golpe a sus esperanzas de presión internacional. Como reportó Rocío Muñoz-Ledo en CNN en Español, Türk admitió que las desapariciones son una «herida abierta que no sana» y confesó que el dolor de las familias era «visiblemente claro». No obstante, su súplica fue dirigida a la sociedad en general, pidiendo que el esfuerzo «no se politice, no se polarice», en lugar de exigir responsabilidades directas por la inacción estatal.

Reunión en Palacio Nacional: Acuerdos sin sobresaltos

La mañana de este miércoles 22 de abril, las puertas de Palacio Nacional se abrieron para recibir a la comitiva de la ONU. Según información recabada por Eduardo Dina (El Universal) y Lidia Arista (Expansión Política), Türk fue recibido por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el canciller Roberto Velasco; y el subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina.

La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el encuentro, que duró cerca de una hora y media, como «una muy buena conversación». A través de sus redes sociales, la mandataria destacó que «el respeto y promoción de los derechos humanos en nuestro país es un objetivo común». Sin embargo, el hermetismo dominó la narrativa oficial. Tal como constató la periodista Dalila Escobar (Proceso), tras la reunión no hubo informes detallados inmediatos sobre los resultados específicos ni pronunciamientos de la mandataria en los canales habituales de la Presidencia.

El encuentro, reportaron Alexa Cirel en Infobae y la redacción de El Economista, giró en torno a mecanismos de cooperación internacional y el fortalecimiento de políticas públicas. Para la Cancillería, México demostró ser «de los más abiertos» a la cooperación, subrayando un diálogo franco que concluyó en la disposición de profundizar los trabajos técnicos en bases de datos y temas forenses.

El elefante en la habitación: El Artículo 34

El contexto de la visita no podía ser más tenso. Apenas semanas antes, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED) emitió un informe lapidario identificando las desapariciones en México como una «práctica generalizada y sistemática», amagando con activar el temido Artículo 34 de la Convención para llevar el caso a la Asamblea General de la ONU. La respuesta del gobierno de Sheinbaum y su partido fue una ofensiva frontal, descalificando el informe como «tendencioso» y «sesgado».

Se esperaba que Türk abordara este choque frontal durante su visita. No fue así. Pese a la insistencia de la prensa, el Alto Comisionado evadió pronunciarse sobre el informe del Comité o sobre la aplicación del artículo 34. Se refugió en la disposición de su oficina para brindar asistencia técnica, diluyendo la tensión diplomática y permitiendo que la administración federal saliera ilesa del escrutinio inmediato.

Feminicidios, impunidad y militarización: Las alarmas encendidas

Si bien el tono hacia el Ejecutivo fue conciliador, el diagnóstico sobre el terreno sigue siendo sombrío. En su conferencia de cierre, detallada por Karina Vargas en Reporte Índigo, Türk no pudo ignorar la violencia de género. Reconoció avances legislativos como el principio de paridad y la creación de la Secretaría de las Mujeres, pero confesó sentirse «desalentado» por los feminicidios: «La muerte diaria de siete mujeres choca nuestra conciencia», aseveró.

Paralelamente, el clamor por la justicia estructural resonó desde la trinchera de la sociedad civil. Un bloque de organizaciones, entre las que destacan Amnistía Internacional, México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) y el Centro Prodh, publicaron un enérgico posicionamiento. Exigieron al Estado mexicano y al propio Alto Comisionado no desviar la mirada de la militarización rampante y la erosión del Estado de Derecho.

Las ONG advirtieron sobre el inoperante combate armado contra el crimen organizado y el riesgo de la reciente reforma judicial que, mediante voto popular, removió a miles de personas juzgadoras, comprometiendo la independencia de los poderes frente a intereses políticos y del crimen organizado. Además, alertaron sobre el peligro del abuso de la prisión preventiva oficiosa, tema que Türk también señaló con preocupación por su impacto en la presunción de inocencia.

¿Un cierre con sabor a claudicación?

La visita de Volker Türk a México cierra un capítulo complejo en las relaciones diplomáticas y la defensa de los derechos humanos. El Alto Comisionado concluye su misión ofreciendo un pacto de colaboración técnica y asistencia institucional, reconociendo el «valor y la tenacidad» de las madres buscadoras, pero dejando en el aire la exigencia de una rendición de cuentas tajante ante un aparato estatal que sigue rebasado por la crisis forense y la violencia.

Para las familias de las más de 130 mil personas que faltan en casa, la diplomacia internacional resultó tibia. Se esperaba que la voz de Naciones Unidas retumbara en los pasillos del poder para exigir un freno a la barbarie. En su lugar, el mensaje fue un cortés llamado a la no polarización. Mientras el Gobierno celebra la disposición al diálogo y esquiva las sanciones discursivas, en los predios, barrancas y fosas clandestinas del país, la búsqueda de la verdad sigue siendo una labor desesperada, impulsada por las propias víctimas en medio de la más absoluta impunidad.


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