Maria Guadalupe Camarena, a member of the Guerreros Buscadores collective, arranges photo cards of her five missing children in front of a wall covered in missing persons posters at the Roundabout of the Disappeared in Guadalajara, Jalisco state, Mexico on April 6, 2026. Mexico's President Claudia Sheinbaum said on April 6, 2026, that the UN Committee on Enforced Disappearances had failed to acknowledge the progress made by Mexico's left-wing governments in a recent report; however, the victims' families continue to demand justice. (Photo by Ulises RUIZ / AFP)
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La inminente visita a México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), el austriaco Volker Türk, programada para las próximas semanas, ha desatado una ola de presión social sin precedentes. Lejos de disiparse tras los anuncios oficiales emitidos este lunes 13 de abril, la exigencia de las calles, colectivos y organismos civiles marca la agenda pública, dejando claro un mandato ineludible: el Gobierno de México y la ONU deben trabajar conjuntamente para dar una solución real a la crisis de desapariciones forzadas que asfixia al país.

El anuncio fue confirmado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien reconoció que, si bien su administración rechazó tajantemente las conclusiones del reciente informe del Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU, el diálogo institucional con los organismos internacionales se mantiene firme. La mandataria ha subrayado que el desacuerdo radica en que el reporte internacional extrapoló cifras de administraciones pasadas (2009-2016) y no tomó en cuenta los avances legislativos e institucionales logrados desde 2019 a la fecha.

Sin embargo, para los más de 200 colectivos de búsqueda en el país y para organizaciones como Amnistía Internacional (AI), el debate estadístico palidece frente a la realidad del terreno. La presión social es la fuerza motriz que mantiene vigente la urgencia del tema. Tan solo un día antes de que la Presidencia reafirmara la creación de un plan de trabajo interinstitucional, AI emitió un llamado drástico instando a declarar la crisis de personas desaparecidas como una «emergencia nacional».

El frente gubernamental: Preparativos y argumentos

Ante el señalamiento del CED, que advirtió sobre «indicios fundados» de crímenes de lesa humanidad debido a la magnitud de las desapariciones, el Ejecutivo federal conformó un grupo de alto nivel. Secretarías como Gobernación (Segob), Relaciones Exteriores (SRE), y Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), en coordinación con la Fiscalía General de la República (FGR) y el exministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, trabajan a marchas forzadas en la revisión integral del documento internacional.

El objetivo, señaló Sheinbaum, es estructurar los argumentos que le serán presentados a Türk. El gobierno mexicano buscará demostrar cómo se atiende a las familias actualmente, las reformas a la ley para garantizar la atención integral, la justicia y la verdad, y cómo la desaparición en la actualidad responde a dinámicas del crimen organizado y no a una política de control del Estado.

«Tomar, digamos, la parte importante del informe hacia el gobierno de México, que nosotros reconocemos, para poder dialogar con el Alto Comisionado», apuntó la presidenta, reafirmando que no existe una ruptura, sino una exigencia de objetividad en las evaluaciones internacionales.

La presión social: El llamado a escuchar a las víctimas

Mientras el gobierno afila sus argumentos legales y estadísticos, la academia y la sociedad civil ejercen una fuerte presión social para evitar que la visita del Alto Comisionado se convierta en un mero trámite diplomático. Durante un foro organizado por la Universidad Iberoamericana, especialistas y familiares de víctimas lanzaron un mensaje contundente: Volker Türk debe sentarse a escuchar a las madres buscadoras y a las familias afectadas, no solo a los funcionarios de Estado.

Santiago Corcuera, jurista y exintegrante del CED, enfatizó que la actitud del gobierno federal de descalificar el informe resulta improductiva frente a la gravedad del problema. Con un índice de impunidad que ronda el 99.6 por ciento, más de 133 mil personas desaparecidas y una crisis forense que acumula entre 70 mil y 80 mil cuerpos sin identificar en las morgues del país, el Estado no puede darse el lujo de rechazar «la mano tendida» de la comunidad internacional.

«Decir que México puede resolver esto sin apoyo internacional es faltarle a la verdad», advirtió, por su parte, Andrea Horcasitas, coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la IBERO. La desconfianza hacia las fiscalías locales y las instituciones de procuración de justicia ha provocado que el trabajo de campo recaiga dolorosamente sobre los familiares.

El rostro humano de esta presión social fue evidenciado por Javier Piña y María Tránsito Barajas, padres de Guadalupe Barajas, asesinada y hallada un año después de su desaparición, y de Javier Barajas, a quien le quitaron la vida por involucrarse en la búsqueda de su hermana. «Buscar a nuestros desaparecidos no debería llevarnos a la muerte», reclamaron, exponiendo el abandono institucional y los altos riesgos de buscar verdad en México.

Cooperación obligada: El único camino

A horas de que esta edición llegue a los medios impresos el miércoles 15 de abril, el clima político en torno a las desapariciones dicta que la confrontación discursiva debe dar paso a la asistencia técnica. Amnistía Internacional ya ha respaldado la activación del Artículo 34 de la Convención Internacional por parte de la ONU, lo que escala la supervisión del caso mexicano a nivel de la Asamblea General.

El reclamo de las calles, la presión mediática y el clamor de las víctimas marcan una hoja de ruta clara de cara a la tercera semana de abril: México y la Organización de las Naciones Unidas están condenados a entenderse. Reconfigurar el modelo de seguridad, inyectar recursos técnicos para abatir el rezago forense y detener el ritmo sostenido de desapariciones son metas inalcanzables desde el aislamiento. La crisis exige, hoy más que nunca, que el diálogo diplomático se traduzca en paz para miles de hogares fragmentados.

Con información y créditos a los reportes originales de: Alonso Urrutia y Emir Olivares (La Jornada); Karina Vargas (Reporte Índigo); Noemí Gutiérrez y Fernanda García (El Heraldo de México); Alejandro Garita (La Silla Rota); Jatziri Magallanes (MVS Noticias); Rocío Jardínez Hernández (W Radio); María Cabadas (El Universal); Montserrat Maldonado (El Sol de México); y Carlos Álvarez (Noroeste).


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