This screen grab shows soldiers and rescuers near an Air Force Hercules emitting thick smoke after the aircraft crashed during takeoff in Puerto Leguizamo, Colombia, near the southern border with Ecuador, on March 23, 2026. Colombia's military said on March 23 that about 80 troops were believed to be dead after a transport plane crash in the south of the country. (Photo by daniel ortiz / AFP)
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La mañana de este lunes 23 de marzo de 2026 quedará marcada como una de las fechas más oscuras para la aviación militar en Colombia. Un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), que transportaba a 125 personas, se precipitó a tierra apenas un kilómetro y medio después de despegar del aeródromo de Puerto Leguízamo. Al cierre de esta edición, el luto nacional se profundiza: fuentes militares y autoridades locales confirman la muerte de al menos 66 personas, aunque la cifra es alarmantemente volátil y se teme que el número de fallecidos aumente en las próximas horas debido a la extrema gravedad de los heridos.

CRONOLOGÍA DEL DESASTRE

La aeronave, identificada como un turbohélice de fabricación estadounidense, inició su maniobra de despegue a las 10:00 horas locales con destino a Puerto Asís. A bordo viajaban 112 miembros del Ejército Nacional, dos policías y 11 tripulantes de la FAC. Según testigos y videos difundidos en redes sociales, el avión no logró alcanzar la altura necesaria y, tras un estruendo que algunos campesinos describieron como una «explosión en el aire», cayó envuelto en llamas sobre una zona de vegetación espesa.

«Sentí una explosión y cuando miré, el avión venía cerca de la casa», relató Noé Mota, un campesino del corregimiento de La Tagua, cuyos habitantes fueron los primeros en reaccionar. Ante la ausencia de vías pavimentadas y la precaria infraestructura hospitalaria, los vecinos organizaron cadenas humanas y utilizaron motocicletas para trasladar a los sobrevivientes por trochas hasta el pequeño dispensario naval del municipio.

UN BALANCE DOLOROSO Y CONFUSO

La magnitud de la tragedia ha generado discrepancias en las cifras oficiales. Mientras el alcalde de Puerto Leguízamo, Luis Emilio Bustos Morales, confirmó a EL PAÍS y Noticias RCN el hallazgo de 64 cuerpos en la morgue local, el presidente Gustavo Petro inicialmente reportó en su cuenta de X la muerte de 34 «jóvenes hijos de Colombia». No obstante, al caer la noche, fuentes militares citadas por la agencia AFP elevaron el total a 66 víctimas (58 soldados, seis de la Fuerza Aérea y dos policías).

El Ministerio de Defensa, liderado por Pedro Sánchez, ha pedido prudencia. Fuentes de la cartera señalaron la dificultad de concretar el censo de fallecidos debido a que el incendio posterior al impacto dejó varios cuerpos irreconocibles. Además, se informó que al menos 48 heridos luchan por su vida; 15 de ellos en estado crítico, quienes están siendo evacuados en aviones medicalizados hacia Neiva, Bogotá y Florencia.

POLÉMICA POLÍTICA: ¿ACCIDENTE O NEGLIGENCIA?

El siniestro ha desatado una tormenta política. El presidente Petro no tardó en señalar a la «burocracia del Estado» y a la oposición por no aprobar los recursos (CONPES) necesarios para modernizar la flota. «Compran pura chatarra corrupta», sentenció el mandatario, refiriéndose a que la aeronave databa de 1983 y fue adquirida durante la administración de Iván Duque en 2020.

Por su parte, la oposición, encabezada por figuras como la senadora Paloma Valencia y la exalcaldesa Claudia López, acusó al Gobierno de descuidar el mantenimiento de las fuerzas militares y priorizar la narrativa política sobre la gestión operativa.

HIPÓTESIS BAJO INVESTIGACIÓN Pese a que la zona de Putumayo cuenta con fuerte presencia de grupos armados, el ministro Sánchez descartó inicialmente un ataque externo. Las detonaciones escuchadas en las grabaciones de los lugareños corresponderían a la munición de la tropa estallando por el calor de las llamas. El general Carlos Silva, comandante de la Fuerza Aeroespacial, sugirió un «desperfecto técnico» aún no identificado.


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