En una jornada legislativa inédita para la actual administración, la alianza de la Cuarta Transformación sufrió su primera gran fractura. La Cámara de Diputados rechazó la iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, luego de que el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) dieran la espalda a Morena y votaran en contra del dictamen, impidiendo alcanzar la mayoría calificada.
Tras un debate de poco más de dos horas en el que únicamente intervinieron los coordinadores parlamentarios, el tablero electrónico documentó 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención. Lejos de los 334 sufragios necesarios para modificar la Carta Magna, la presidenta de la Mesa Directiva declaró el proyecto desechado.
La ruptura de los aliados
El fracaso de la iniciativa no provino de la oposición —cuyo rechazo ya estaba anunciado—, sino de las filas del propio bloque oficialista. Las bancadas del PT y el PVEM argumentaron que el nuevo esquema plurinominal propuesto vulneraba la representación de las minorías políticas y ponía en riesgo la equidad de las contiendas.
Reginaldo Sandoval, coordinador del PT, fue enfático al señalar que su partido está en contra de instaurar «un partido único y hegemónico». Por su parte, el líder pevemista, Carlos Puente, criticó la inviabilidad logística que supondría para los candidatos recorrer las nuevas megacircunscripciones territoriales en tan solo 60 días de campaña.
❗ #Atención │ La presidenta de la Mesa Directiva, diputada @KeniaLopezR, resaltó el papel y la relevancia de la pluralidad en la discusión de la #ReformaElectoral️️.️
Los detalles:https://t.co/iRqxMzXYIK
— H. Cámara de Diputados (@Mx_Diputados) March 11, 2026
La oposición celebra el freno
Para los bloques de Movimiento Ciudadano, PRI y PAN, el rechazo representa una victoria en la defensa de las instituciones. Rubén Moreira, coordinador tricolor, calificó el dictamen como «la consagración del autoritarismo con ropaje electoral», advirtiendo que la fórmula de Morena buscaba garantizar una sobrerrepresentación del 67% en San Lázaro con apenas el 47% de los votos.
En sintonía, Elías Lixa (PAN) e Ivonne Ortega (MC) denunciaron la falta de diálogo y el riesgo que suponía eliminar el financiamiento público equitativo sin blindar los comicios frente a la intromisión del crimen organizado.
Apunta Morena a su “Plan B”
A pesar de la estocada legislativa, Ricardo Monreal, líder de la bancada guinda, minimizó el quiebre calificándolo como un «desacuerdo momentáneo». Tras refrendar su apoyo absoluto a la jefa del Ejecutivo, Monreal anunció que la maquinaria de su partido no se detendrá.
«Comenzaremos a construir el Plan B de la reforma electoral, porque no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar», advirtió desde la tribuna. Esta estrategia alternativa apuntaría a modificar leyes secundarias en materia electoral, un movimiento que Morena puede concretar únicamente con los votos de su propia bancada, al requerir solo mayoría simple.
Con el rechazo constitucional, el panorama para los comicios intermedios de 2027 se mantiene bajo las reglas actuales: se conserva a los 200 diputados y 32 senadores plurinominales, así como la fórmula vigente de financiamiento a partidos políticos. La batalla, sin embargo, se trasladará ahora al terreno de las leyes reglamentarias.

