Fotografía: El despacho LBR&A, liderado por el arquitecto Benjamín Romano, desarrolla un rascacielos de 172 metros de altura.
Compartir

El panorama urbano e inmobiliario del Bajío está a punto de transformarse. Con una inversión en diseño e ingeniería de vanguardia, el despacho mexicano LBR&A anunció el desarrollo de la nueva Torre Corporativa BanBajío, un megaproyecto de 172.2 metros de altura que se erigirá como el nuevo ícono arquitectónico de León, Guanajuato.

Ubicada estratégicamente en la intersección del Boulevard José María Morelos y Manuel J. Clouthier, en Jardines del Campestre, la edificación contará con 40 niveles sobre el nivel de calle y cinco subterráneos. Se estima que el recinto abra sus puertas en febrero de 2029, consolidando el legado financiero de la región mediante una infraestructura audaz y amigable con el medio ambiente.

Ingeniería libre de columnas y bienestar laboral

El diseño del edificio, concebido en alianza con la firma de ingeniería Arup, destaca por su esbeltez: 100 metros de largo por apenas 16 de ancho. Esta proporción no es casualidad, sino una estrategia para maximizar la entrada de luz natural y generar ventilación cruzada. Gracias a un sistema mixto de acero y concreto, el área operativa ofrecerá plantas de más de 700 metros cuadrados completamente libres de columnas.

Esta optimización espacial está pensada para mejorar la calidad de vida de los aproximadamente 1,832 colaboradores que albergará el corporativo. Las instalaciones incluirán dos lobbys, un auditorio con capacidad para 407 personas, un Business Center y un comedor con terrazas ajardinadas.

“La Torre Corporativo BanBajío se soporta sobre tres ejes rectores: la sustentabilidad y el respeto al entorno, una estructuración arquitectónica clara y eficiente, y una funcionalidad espacial orientada al bienestar y la salud laboral”, detalló el Arq. Benjamín Romano, titular de LBR&A, quien destacó que el resultado será un activo altamente eficiente en sus costos de operación.

Apuesta por la certificación LEED Platino

En un guiño a los orígenes agroindustriales de la institución bancaria, el rascacielos integrará huertos urbanos en su azotea, un elemento poco común diseñado desde la fase arquitectónica inicial.

Además, el proyecto apunta a obtener la codiciada certificación LEED Platino. Para lograrlo, contará con un sistema de «descarga cero», operado por una planta que tratará el 100% de las aguas residuales. A esto se suma la generación de energía mediante paneles solares, captación de lluvia, restauración del 27% del hábitat en el terreno y espacios preferenciales para vehículos eléctricos en su estacionamiento de 775 plazas.

Con esta obra de más de 92 mil metros cuadrados de construcción total, León no solo ganará un nuevo gigante de acero y concreto, sino un referente internacional de cómo la ingeniería estructural puede convivir en total armonía con la sustentabilidad y el entorno humano.

Redactado por: Alfredo Vázquez


Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *