Fotografía: Madres buscadoras, estudiantes y colectivas lideraron una movilización pacífica e histórica. Crédito de la imagen a Paloma Morphy vía Instagram stories.
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El asfalto de la Ciudad de México no solo vibró bajo los pasos de miles de mujeres este domingo 8 de marzo; también cantó, declamó y exigió justicia. En el marco del Día Internacional de la Mujer, una marea violeta conformada por aproximadamente 120 mil asistentes, según cifras del Gobierno capitalino, tomó las principales arterias de la ciudad para reivindicar sus derechos, exigir un freno a la violencia machista y recordar a las que ya no están.

Desde las 10:00 horas, el Paseo de la Reforma comenzó a teñirse de morado y verde. Los contingentes partieron desde puntos emblemáticos como la Glorieta de las Mujeres que Luchan, la Glorieta de Amajac y el Ángel de la Independencia, avanzando con firmeza hacia la plancha del Zócalo. Fue una movilización caracterizada por la pluralidad: madres buscadoras, colectivas estudiantiles, mujeres de la ciencia, artistas, infancias, mujeres de la tercera edad y mujeres con discapacidad, todas unidas por el hartazgo ante la impunidad.

La exigencia de justicia frente a la estadística

Detrás de los cánticos de «¡Vivas nos queremos!» y «¡Ni una asesinada más!», subyace una realidad ineludible. En México, alrededor de diez mujeres son asesinadas cada día. El país cerró el 2025 con 2,798 muertes violentas de mujeres, de las cuales solo 725 se investigaron bajo el protocolo de feminicidio. Ante un panorama donde organizaciones estiman que más del 90% de los delitos quedan sin castigo, la marcha fungió como un tribunal popular contra el olvido.

Los reclamos tuvieron nombres propios y rostros sostenidos en alto por madres y hermanas. No se trata de cifras, sino de historias truncadas por un sistema judicial que, denuncian las asistentes, a menudo es indolente. Se exigió celeridad y sentencias justas para casos recientes que han conmocionado al país, como los de las jóvenes estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Kimberly Joselín Ramos y Karol Toledo; o el de Ana Hassel en el Estado de México.

En la capital, María del Carmen Volante marchó sosteniendo la fotografía de su hija, Pamela Gallardo, desaparecida en 2019 en el Ajusco. «Las mujeres no pueden ni salir por el pan», resumió, encapsulando el sentir generalizado de vulnerabilidad que atraviesa a las mexicanas. A estas voces se sumaron las de madres denunciando violencia vicaria, abusos en estancias infantiles y acoso institucional.

Una movilización pacífica con saldo blanco

El desarrollo de la jornada se dio en términos mayoritariamente pacíficos. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, reportó un saldo blanco al término de las actividades, que concluyeron cerca de las 20:30 horas en el Zócalo. «Porque cuando las mujeres alzan la voz, la sociedad avanza y cuando sus derechos se garantizan, la justicia se fortalece», expresó la mandataria.

Para garantizar el ejercicio a la libre manifestación, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegó un operativo con 400 mujeres policías equipadas con protección personal, quienes brindaron acompañamiento. Asimismo, el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) atendió a 90 personas (73 civiles y 14 elementos policiales) por incidentes menores, como golpes de calor.

Si bien la marcha transcurrió con tranquilidad, un evento completamente ajeno a la movilización feminista: un grupo de aproximadamente 20 hombres vandalizó un edificio del Gobierno capitalino al finalizar la marcha, lo que derivó en la detención de ocho sujetos.

La ciencia, el arte y las juventudes alzan la voz

El 8M de este año destacó por la fuerte visibilidad de sectores específicos. El bloque de mujeres científicas y académicas marchó exigiendo que el conocimiento sea una herramienta de justicia social, demandando acortar las brechas de género en áreas de matemáticas e investigación. «La ciencia no es neutra si nos excluye», rezaban sus pancartas.

El arte también fue trinchera. Pintoras, actrices y cineastas convirtieron la calle en un escenario de resistencia, denunciando la brecha salarial en las industrias creativas. A la par, destacó la presencia de bloques impulsados por organizaciones como Balance A.C., quienes congregaron a adolescencias y juventudes para visibilizar la defensa de los derechos sexuales y reproductivos. También resonó con fuerza el contingente de mujeres sordas, quienes denunciaron que la violencia contra ellas sufre de una doble invisibilización.

A nivel federal, mientras las calles ardían en consignas, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo conmemoró la fecha desde el Campo Militar Marte, donde reconoció la labor de las mujeres en las Fuerzas Armadas, marcando un hito al ser la primera mujer Comandanta Suprema de dichas instituciones.

Una ola violeta que cubrió al país entero

La movilización no se limitó a la Ciudad de México. La ola morada se extendió por todo el territorio nacional. En el Estado de México, autoridades reportaron la participación de más de 9,700 mujeres en diversos municipios como Toluca, Ecatepec y Tlalnepantla, exigiendo un freno a la violencia en una de las entidades con mayores índices delictivos contra la mujer.

En Morelos, las calles de Cuernavaca clamaron por las estudiantes universitarias asesinadas. En Nuevo León, Jalisco, Puebla, Sinaloa, Veracruz, Oaxaca, Guanajuato y Chihuahua, miles de mujeres se enfrentaron al sol y a las altas temperaturas para hacer escuchar sus demandas. En algunas entidades se reportaron pintas y la intervención de edificios gubernamentales o religiosos, como símbolos del hartazgo ante el silencio de las autoridades locales.

Al caer la noche, la Plaza de la Constitución quedó tapizada de carteles, flores y memoria. Las asistentes comenzaron a dispersarse hacia el transporte público, no sin antes recordarse la regla no escrita, pero vital, en la realidad mexicana: «Avisa cuando llegues».

La marcha del 8M de 2026 deja un mensaje innegable para el Estado y la sociedad: el movimiento de las mujeres es una fuerza incontenible que no cederá hasta que la justicia se convierta en la norma y caminar libre y sin miedo deje de ser un privilegio.

Con información e informes de agencias y medios: La Jornada, El País (Juan Carlos Espinosa), El Universal (Frida Sánchez), EFE, N+, Latinus (Jesús Padilla), Reforma (Dzohara Limón, Jesús Guerrero, Carlos Seoane, Francisco Robles, Saúl Ramírez, Alejandro López), Cimanoticias (Lizbeth Ortiz Acevedo), Joaquín López Dóriga, CNN Latinoamérica y El Economista (Nelly Toche).

Fotografías tomadas de las cuentas de instagram de: zup.pop, dessygm, lexxappeal, Paloma Morphy, abueangierecetas, ruthmarkakis, herlanlly_rg, cecisalamanca, rebecanabg


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