Fotografía: Acusan a la Fundación Mier y Pesado de acoso, alzas ilegales de renta y discriminación para vaciar el inmueble. Crédito de la imagen a edificioisabel.tacubaya.
Compartir

En el corazón de Tacubaya, una joya arquitectónica que ha resistido el paso del tiempo enfrenta hoy su mayor amenaza: la voracidad inmobiliaria. Habitantes del emblemático Edificio Isabel, una obra maestra del Art Déco construida en 1929 por el arquitecto Juan Segura, rompieron el silencio para denunciar un proceso de «desalojo silencioso» orquestado por la Fundación Mier y Pesado.

Bajo la consigna «¡Alto a la gentrificación, no al desalojo en Tacubaya!», decenas de familias, que incluyen a adultos mayores con hasta 90 años de residencia en el lugar, conformaron el Colectivo Edificio Isabel. Su objetivo es claro: defender no solo sus techos, sino la memoria viva de un barrio que está siendo transformado en mercancía.

Un patrón de expulsión

Los vecinos denuncian que la Fundación arrendadora ha implementado tácticas de desgaste para vaciar las 64 viviendas que conforman el conjunto, catalogado y protegido por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

«Anteriormente nos han acosado, nos han impuesto incrementos ilegales de renta, han incumplido contratos y han discriminado. No es la primera vez; ya lo hicieron en el histórico Edificio Ermita, expulsando a sus habitantes en plena pandemia», declaró uno de los portavoces del movimiento durante la protesta.

El temor de los residentes es que el Edificio Isabel sufra el mismo destino: convertirse en un modelo de vivienda de rápida rotación y hospedaje temporal, desarticulando el tejido social que ha tardado décadas en construirse.

El «Efecto Mundial» y la crisis de vivienda

La protesta cobra una relevancia crítica ante la proximidad de la Copa Mundial de Fútbol 2026. Los afectados señalan que la justa deportiva ha acelerado la lógica de despojo urbano en la capital, priorizando el turismo sobre el derecho humano a la vivienda.

«La gentrificación no solo expulsa personas; agudiza la crisis hídrica y energética de la ciudad», advirtieron los manifestantes, exigiendo que no se utilice el evento deportivo como excusa para el desplazamiento forzado.

Exigencias claras a la autoridad

El Colectivo lanzó un pliego petitorio urgente al Gobierno de la Ciudad de México:

Suspensión inmediata de las obras al interior del edificio que pongan en riesgo el patrimonio arquitectónico y la seguridad de los inquilinos.

  • Investigación a fondo del actuar de la Fundación Mier y Pesado.
  • Implementación de una Ley de Rentas Justas antes del inicio del Mundial.
  • Garantizar el derecho al arraigo y la permanencia de las familias.
  • «Tacubaya no es un negocio, es comunidad, es historia y es hogar», sentenciaron los vecinos, haciendo un llamado a la ciudadanía a sumarse a su lucha a través de las redes sociales (@colectivoisabel.tacubaya) y firmar su petición en Change.org.

    La defensa del Edificio Isabel se perfila hoy como un símbolo de resistencia en una ciudad que lucha por no perder su identidad ante la especulación.

    Redactado por Oralia Galindo.


    Compartir

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *