Fotografía: El secretario del Trabajo defiende la gradualidad hasta 2030 y la "flexibilidad" para negociar horarios, sin imponer los días libres en la Constitución. Crédito de la imagen a quien corresponda.
Compartir

Mientras la discusión sobre la reducción de la jornada laboral avanza en el Senado, la tensión entre el Gobierno Federal y los colectivos de trabajadores ha llegado a un punto crítico. El movimiento «Yo x las 40 Horas» rechazó tajantemente la iniciativa presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum y lanzó una advertencia clara: si la reforma no asegura 40 horas inmediatas y dos días de descanso obligatorios, la lucha cambiará de objetivo para exigir una jornada gradual de 35 horas.

El conflicto surge tras las declaraciones del secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños López, quien confirmó que la reforma constitucional fijará un tope de 40 horas semanales, pero no dejará explícito el derecho a dos días de descanso consecutivos. Según el funcionario, esto busca dar «flexibilidad» para que patrones y empleados negocien la distribución del tiempo.

«Gatopardismo» y legalización de la explotación Para los activistas, esta flexibilidad es una trampa. Voceros del Frente Nacional por las 40 horas en Baja California y a nivel nacional calificaron la propuesta como una simulación o «gatopardismo» —cambiar el discurso para que todo siga igual—.

«Nuestra postura es firme: 40 horas ya, 40 horas reales, ni simulación ni engaño. O de lo contrario, 35 horas graduales», sentenció el colectivo.

Los trabajadores denuncian que la iniciativa tiene «vicios de origen» al haber sido pactada con cúpulas empresariales y sindicales (charrismo), ignorando a la base trabajadora. Alertan sobre peligros ocultos en la letra chiquita de la reforma:

  • Jornadas de 12 horas: Acusan que se pretende normalizar esquemas extendidos que hoy son ilegales o extraordinarios.
  • Pago de horas extra: Advierten que las horas excedentes a partir de la novena hora se pagarían al doble, eliminando el pago triple actual, lo que abarata la sobreexplotación.
  • Tiempo efectivo vs. Tiempo a disposición: Critican la redefinición de jornada laboral, donde el patrón solo pagaría el «tiempo efectivo» de trabajo, dejando sin remuneración momentos como ir al baño, comer o preparar herramientas.
  • Gradualidad hasta 2030: «Una burla»

    El gobierno defiende que la implementación será progresiva, bajando dos horas cada año hasta alcanzar la meta en 2030, siguiendo recomendaciones de la OIT para no afectar a las empresas. Sin embargo, el colectivo considera esto inaceptable, señalando que la jornada de 8 horas es una conquista histórica que costó vidas y no un regalo administrativo.

    «Aquí la gente no trabaja solo 8 horas, trabaja hasta que el cuerpo aguante», denunciaron activistas desde Baja California, recordando que la reforma actual no cambia la realidad de las maquilas y el campo.

    Sin dientes para defenderse Otra preocupación central es la supuesta eliminación de la palabra «sanciones» en la Ley Federal del Trabajo dentro de la propuesta, lo que dejaría a miles de trabajadores sin herramientas legales para defenderse ante incumplimientos patronales. Además, señalan que no existen mecanismos de inspección laboral suficientes para garantizar que se respete la nueva norma.

    El dictamen ya está en comisiones del Senado, donde legisladores de oposición y colectivos presionan para que se rectifique el texto y se garanticen, sin ambigüedades, los dos días de descanso por cada cinco trabajados.


    Compartir

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *