Mientras la discusión sobre la reducción de la jornada laboral avanza en el Senado, la tensión entre el Gobierno Federal y los colectivos de trabajadores ha llegado a un punto crítico. El movimiento «Yo x las 40 Horas» rechazó tajantemente la iniciativa presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum y lanzó una advertencia clara: si la reforma no asegura 40 horas inmediatas y dos días de descanso obligatorios, la lucha cambiará de objetivo para exigir una jornada gradual de 35 horas.
El conflicto surge tras las declaraciones del secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños López, quien confirmó que la reforma constitucional fijará un tope de 40 horas semanales, pero no dejará explícito el derecho a dos días de descanso consecutivos. Según el funcionario, esto busca dar «flexibilidad» para que patrones y empleados negocien la distribución del tiempo.
‼️EXTRA EXTRA‼️El titular de la @STyPSGuerrero , Marath Baruch Bolaños, abrió la puerta para que se pacten DOS días de descanso por cada CINCO trabajados a la semana en la reforma por las 40 horas de trabajo. pic.twitter.com/kaig8uud5b
— Leti RoblesdelaRosa (@letroblesrosa) February 4, 2026
«Gatopardismo» y legalización de la explotación Para los activistas, esta flexibilidad es una trampa. Voceros del Frente Nacional por las 40 horas en Baja California y a nivel nacional calificaron la propuesta como una simulación o «gatopardismo» —cambiar el discurso para que todo siga igual—.
«Nuestra postura es firme: 40 horas ya, 40 horas reales, ni simulación ni engaño. O de lo contrario, 35 horas graduales», sentenció el colectivo.
Los trabajadores denuncian que la iniciativa tiene «vicios de origen» al haber sido pactada con cúpulas empresariales y sindicales (charrismo), ignorando a la base trabajadora. Alertan sobre peligros ocultos en la letra chiquita de la reforma:
Gradualidad hasta 2030: «Una burla»
El gobierno defiende que la implementación será progresiva, bajando dos horas cada año hasta alcanzar la meta en 2030, siguiendo recomendaciones de la OIT para no afectar a las empresas. Sin embargo, el colectivo considera esto inaceptable, señalando que la jornada de 8 horas es una conquista histórica que costó vidas y no un regalo administrativo.
«Aquí la gente no trabaja solo 8 horas, trabaja hasta que el cuerpo aguante», denunciaron activistas desde Baja California, recordando que la reforma actual no cambia la realidad de las maquilas y el campo.
Sin dientes para defenderse Otra preocupación central es la supuesta eliminación de la palabra «sanciones» en la Ley Federal del Trabajo dentro de la propuesta, lo que dejaría a miles de trabajadores sin herramientas legales para defenderse ante incumplimientos patronales. Además, señalan que no existen mecanismos de inspección laboral suficientes para garantizar que se respete la nueva norma.
El dictamen ya está en comisiones del Senado, donde legisladores de oposición y colectivos presionan para que se rectifique el texto y se garanticen, sin ambigüedades, los dos días de descanso por cada cinco trabajados.

