Fotografía: Díaz-Canel reafirma que la dignidad de Cuba no se negocia ante el chantaje de Washington.
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Con la frialdad que caracteriza su política exterior de «guerra no convencional», el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró este martes la agonía que vive el pueblo cubano. Lejos de mostrar preocupación por la crisis humanitaria que sus propias sanciones han exacerbado, el mandatario se jactó ante la prensa internacional de que Cuba «está a punto de caer», atribuyendo este escenario al «éxito» de su macabra estrategia de estrangulamiento energético que ha dejado a la isla sin el petróleo de Venezuela y, ahora, sin el respaldo solidario de México.

Desde un restaurante en Urbandale, Iowa, y previo a un mitin político, Trump exhibió su visión injerencista al asegurar que la nación caribeña está «muy cerca del colapso». Sus palabras, recogidas por agencias como EFE, Reuters y difundidas por la Deutsche Welle (DW), confirmaron que la carestía que sufren hoy los hogares cubanos es el objetivo central de su administración: «Obtenían su dinero de Venezuela, obtenían el petróleo de Venezuela, pero ya no lo tienen», sentenció con un triunfalismo cruel, celebrando la efectividad del cerco económico.

Venezuela: El botín de guerra y la mano de la CIA

La retórica agresiva del republicano se sustenta en la reciente desestabilización de la región. Trump no dudó en vincular el sufrimiento de Cuba con la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero en Venezuela, calificada por el gobierno de La Habana como un «acto de terrorismo».

Mientras Trump aseguraba que ahora Estados Unidos «ganará mucho dinero» con las reservas petroleras venezolanas, reportes de la cadena CNN señalan que la CIA busca establecerse permanentemente en territorio venezolano para asegurar la influencia de Washington. Esta maniobra, que culminó con el secuestro de Nicolás Maduro —actualmente procesado en Nueva York—, cortó de tajo el suministro de crudo que, bajo acuerdos de cooperación como Petrocaribe, era vital para la supervivencia de la economía cubana y el bienestar de su población.

El chantaje a México: Bloqueando el último salvavidas

La obsesión de Trump por doblegar la dignidad cubana ha cruzado nuevas fronteras, extendiendo sus tentáculos hacia la soberanía mexicana. Una investigación de Bloomberg, citada extensamente por Animal Político, reveló que la presión de Washington logró que Petróleos Mexicanos (Pemex) cancelara un envío de crudo programado para este mes de enero.

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la ayuda humanitaria, la presión política ha sido feroz. Congresistas republicanos como María Elvira Salazar utilizaron la red social X para exigir el cese del financiamiento al gobierno cubano, una postura que parece haber influido en la decisión de la paraestatal.

La magnitud del daño es incalculable. Según datos recopilados por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y la periodista de investigación Verónica Ayala, durante 2025 México se había convertido en un aliado clave, enviando combustible valorado en cerca de 3 mil millones de dólares mediante el buque Ocean Mariner. El corte abrupto de este flujo, documentado en los registros de exportación, deja a la isla sola frente a un bloqueo que se endurece cada día más.

El rostro humano de la resistencia

Mientras Trump pronostica la caída de la isla desde la comodidad de sus mítines, en las calles de Cuba la realidad es de lucha diaria contra la adversidad impuesta desde el exterior. El bloqueo energético ha derivado en apagones prolongados que golpean a los sectores más vulnerables.

Testimonios recogidos por la cadena Telemundo ilustran el drama humano. «Malísima, hay un apagón general, es horrible esto», relató Belkis Margarita, una ciudadana cubana cuya voz representa a millones que sufren las consecuencias de las decisiones tomadas en la Casa Blanca. Incluso medios críticos como Diario de Cuba han tenido que reportar la paralización del transporte y la crisis de servicios, consecuencias directas de la asfixia externa.

Dignidad ante la barbarie

A pesar del asedio, la respuesta del gobierno revolucionario sigue siendo firme. El presidente Miguel Díaz-Canel rechazó tajantemente las amenazas, afirmando que «no hay rendición ni claudicación posible».

En un contexto donde incluso se reportan visitas diplomáticas de alto nivel, como la del Ministro del Interior ruso mencionada por medios como Sputnik, Cuba busca alternativas para romper el cerco. La comunidad internacional observa con alarma cómo la administración Trump utiliza el hambre y la oscuridad como armas de guerra política. Para el magnate, el colapso de una nación es un trofeo electoral.


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