Fotografía: La Policía de Apodaca rechaza las acusaciones; aseguran que el detenido salió ileso y que el registro en la plataforma nacional no era su competencia.
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El caso de la desaparición del académico colombiano Leonardo Ariel Escobar Barrios ha escalado de una búsqueda desesperada a una grave denuncia institucional. Tras ser localizado con vida luego de dos semanas de incertidumbre en Nuevo León, el doctor en Letras reapareció públicamente en la Universidad Iberoamericana (Ibero) Puebla para acusar directamente a elementos de la Guardia Nacional (GN) de tortura y a las autoridades municipales de Apodaca de violaciones sistemáticas a sus derechos humanos.

La cronología del abuso

A través de un testimonio presentado en rueda de prensa, Escobar Barrios narró el «calvario» que inició el 31 de diciembre de 2025 en el Aeropuerto Internacional de Monterrey. Según su versión, fue interceptado por agentes federales sin justificación clara.

«Antes de ir a la celda fui golpeado por la Guardia Nacional, lo cual me generó una fractura de tres costillas, ya comprobada médicamente», afirmó el docente.

El académico denunció que, tras la golpiza, fue entregado a la Policía de Apodaca, donde permaneció incomunicado por 36 horas. Aseguró que durante su encierro se le negó el derecho a una llamada, no se le proporcionaron alimentos y tuvo que beber agua de una tubería oxidada.

Lo más alarmante, según su testimonio y el respaldo de la Ibero Puebla, es la inexistencia legal de su detención. «Nunca aparecí en el Registro Nacional de Detenciones (RND), lo cual es una irregularidad», sentenció Escobar.

El «limbo» y la situación de calle

Tras ser liberado el 2 de enero, presuntamente desorientado y sin pertenencias (las cuales asegura le fueron despojadas en el aeropuerto), Escobar deambuló por la zona metropolitana. Al verse expulsado de la terminal aérea y sin recursos, sobrevivió en situación de calle hasta colapsar y ser llevado —inconsciente, según relata— a la comunidad terapéutica «Fénix» en el municipio de Juárez, donde finalmente fue localizado.

La postura de la Ibero: «Localización no es justicia»

El rector de la Ibero Puebla, Alejandro Eduardo Guevara Sanginés, fue contundente al exigir que no se cierre el caso con la aparición del maestro. «Recordamos que la localización con vida no es sinónimo de justicia, es apenas el primer paso para el esclarecimiento de los hechos», leyó en un pronunciamiento oficial, condenando además las filtraciones que buscaron criminalizar a la víctima.

Apodaca se deslinda

En contraparte, la Secretaría de Seguridad Pública y Vialidad de Apodaca emitió un comunicado desmintiendo al académico. La corporación municipal sostuvo que:

Escobar Barrios fue recibido solo con marcas leves en las muñecas (por las esposas), negando las fracturas de costillas durante su custodia.

  • No era su facultad inscribirlo en el RND, alegando que la Guardia Nacional fue el «primer respondiente».
  • El detenido recibió alimentos y agua, y salió de las instalaciones «por su propio pie y sin signos de desorientación» el 2 de enero.
  • El conflicto de versiones apunta ahora a una investigación federal necesaria para determinar la responsabilidad de la Guardia Nacional y las omisiones en los protocolos de detención.

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