Con la voz firme pero visiblemente conmocionada, Ana Caterina Marino ha decidido romper el silencio. A través de un video difundido en redes sociales, la joven denunció públicamente haber sido víctima de una brutal agresión física el pasado 17 de diciembre a manos de su entonces pareja, identificado como Gustavo “N”.
El ataque, ocurrido dentro del departamento de la víctima, escaló rápidamente a un nivel de violencia que puso en riesgo su vida. Según el testimonio de Marino, el agresor la inmovilizó sujetándola de los brazos para posteriormente golpearla con el puño cerrado de manera reiterada.
“Comenzó a golpearme, brutalmente, mientras yo le pedía que parara porque sentía que me estaba matando. Gracias a Dios pude soltarme y escaparme; tuve que correr por mi vida hasta encontrar ayuda”, relató Ana Caterina.
El riesgo latente y la exigencia de justicia
Ana Caterina vive con temor constante. La preocupación se agrava debido a que ambos son estudiantes de la misma universidad y frecuentan los mismos círculos sociales, lo que aumenta la posibilidad de un encuentro fortuito o premeditado.
“Tengo miedo porque esta persona sabe dónde vivo, dónde trabajo y los lugares que frecuento… Responsabilizo directamente a Gustavo “N” de cualquier cosa que me pueda pasar”, sentenció la joven.
A través de la Unidad de Gestión Judicial Ocho, ha confirmado la gravedad del caso de Ana Caterina Marino, otorgando una orden de protección de emergencia de carácter «permanente» hasta que desaparezca el riesgo para su vida.
La resolución judicial respalda la denuncia pública realizada por la joven, quien el pasado 17 de diciembre fue víctima de una agresión dentro de su domicilio a manos de su entonces pareja, Gustavo “N”.
Evidencia de riesgo inminente
De acuerdo con el documento oficial emitido por la autoridad judicial, se estableció la presunción de que el agresor representa un peligro latente. El juez determinó que Ana Caterina ha sido víctima de «violencia psicoemocional y física», detallando en el expediente los gritos y los «golpes que le propinó en la cara con el puño».
La autoridad fue contundente en su evaluación: “Esas referencias denotan que puede ser nuevamente violentada por Gustavo [N] y, por ende, es prioritario salvaguardar la seguridad de la misma”.
El blindaje judicial

Bajo el amparo del artículo 63 de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, se decretaron de plano las siguientes medidas de cero tolerancia contra el agresor:
El mandato judicial especifica que estas medidas tienen una temporalidad permanente y su ejecución está a cargo de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), institución que debe monitorear el cumplimiento.
Respuesta institucional y defensa legal
La víctima reconoció la labor de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), institución que ya se encuentra integrando la carpeta de investigación. Asimismo, informó que cuenta con la representación legal de la firma Nader Abogados, quienes están llevando el acompañamiento jurídico del caso.
El objetivo central de hacer pública su historia es evitar la impunidad. Marino hizo un llamado enérgico a las autoridades para que se proceda penalmente contra su agresor a la mayor brevedad posible, subrayando que la violencia que sufrió no debe repetirse con ninguna otra mujer.
“Hoy fueron golpes que casi me mataron, pero no quiero que ninguna mujer vuelva a pasar por lo que yo pasé”, concluyó.
El caso ha generado una ola de solidaridad en plataformas digitales, donde usuarios y colectivos exigen que las autoridades capitalinas actúen con celeridad para garantizar la seguridad e integridad de Ana Caterina y vincular a proceso al presunto responsable.

