Fotografía: Su pariente es objetivo prioritario vinculado al asesinato del líder limonero Bernardo Bravo.
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La muerte de Marvin Sepúlveda Arellano, hermano de uno de los líderes criminales más buscados en Michoacán, expuso nuevamente el control territorial y la base social que mantienen los grupos delictivos en la región de Tierra Caliente.

La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó el fallecimiento de quien fuera hermano de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias «El Botox», presunto líder de la célula criminal «Los Blancos de Troya» (brazo armado de Los Viagras). Según los primeros reportes, el deceso habría sido causado por una sobredosis de drogas; sin embargo, las autoridades no pudieron validar científicamente esta causa debido a la intervención de la comunidad.

Impiden la necropsia de ley

El titular de la Fiscalía, Carlos Torres Piña, informó que se desplegó un operativo en la localidad de Las Colonias (cerca de Cenobio Moreno), en el municipio de Apatzingán, donde se velaba el cuerpo. A pesar de que el personal forense iba acompañado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional, fue imposible realizar el levantamiento del cadáver.

«Los familiares y la población no lo permitieron. Se fue respetuoso de las mismas situaciones. Esto nos iba a permitir rectificar científicamente si efectivamente era el hermano o no; todo indica que así es, pero no logramos hacer el proceso de la propia necropsia que se establece por ley», detalló el fiscal en declaraciones recogidas por medios como Milenio y Telediario.

El bloqueo por parte de los pobladores impidió descartar oficialmente si existieron causas de muerte violenta, dejando el caso asentado únicamente con la información preliminar de inteligencia y los testimonios recabados en el sitio.

El contexto criminal

Este suceso ocurre en un momento de alta tensión en el Valle de Apatzingán. César Alejandro Sepúlveda, «El Botox», es señalado como el principal generador de violencia en la zona y está vinculado directamente con el homicidio de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores, asesinado el pasado 19 de octubre.

Recientemente, «El Botox» difundió videos en redes sociales donde intenta posicionarse como un «defensor» de los productores de limón, alegando luchar por precios justos, una narrativa que busca legitimar su operación ante la falta de Estado de Derecho en ciertas comunidades.

El incidente evidencia la dificultad que enfrentan las fuerzas estatales y federales para operar en zonas donde el tejido social ha sido penetrado por la delincuencia organizada, obstaculizando los procesos judiciales básicos.


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