En un operativo sin precedentes que ha sacudido a la comunidad animalista y a la opinión pública de la capital, el destino de 936 perros y gatos pende de un hilo. Lo que comenzó como una disputa legal por un terreno de alta plusvalía en la carretera México-Toluca, culminó este miércoles 7 de enero de 2026 con el aseguramiento masivo de las instalaciones del Refugio Franciscano, revelando una crisis humanitaria y animal que llevaba años gestándose en silencio.
A la Opinión Pública:
Después de la intervención de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México en el predio localizado en el Kilómetro 17.5 de la carretera México-Toluca, La Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama IAP informa:
1. La prioridad es y ha sido siempre,… pic.twitter.com/QWd83G0gar
— FAH (@FAHaghenbeck) January 7, 2026
Bajo un fuerte dispositivo de seguridad que involucró a más de 200 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la Fiscalía General de Justicia (FGJCDMX) y la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), las autoridades tomaron el control del inmueble. Sin embargo, más allá de los sellos de clausura y los escudos antimotines, el foco rojo se encendió sobre las víctimas silenciosas: casi mil seres sintientes que, según informes oficiales, vivían un infierno, pero que para sus cuidadores, están siendo objeto de un despojo ilegal.
El horror documentado: «Omisión y Negligencia»
La prioridad, según enfatizó la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, es la vida. Y las cifras presentadas por la Fiscalía son devastadoras. De acuerdo con los peritajes en medicina veterinaria forense citados por la dependencia y retomados por medios como N+ y Milenio, de los 936 animales censados, 798 presentan signos inequívocos de maltrato o crueldad.
Bertha Alcalde Luján, titular de la Fiscalía, detalló un escenario dantesco: hacinamiento severo, jaulas sin techo que exponían a los canes a la intemperie, acumulación crónica de heces y orina, y una ausencia crítica de luz natural y ventilación. «Se constató un número de animales muy superior a la capacidad real de las instalaciones», señaló la funcionaria.
El reporte médico es un catálogo de sufrimiento: perros con dermatitis severa, alopecia extensa, tumores no tratados, lesiones ortopédicas crónicas y secuelas neurológicas. La situación nutricional no era mejor; se documentaron casos de caquexia (desnutrición extrema) y obesidad mórbida, presuntamente derivada de una dieta basada en pan y agua sucia.
La tragedia ya tiene números mortales: 21 animales fallecieron tras recibir atención médica de emergencia fuera del refugio y 57 permanecen hospitalizados en estado crítico, luchando por su vida en el Hospital Veterinario de la Ciudad de México y clínicas privadas.
#Ahora | Jessica Paola Ávalos, abogada del Refugio Franciscano (@Ref_Franciscano), solicita ayuda de las autoridades para hacer valer la orden de suspensión judicial para evitar la entrega de animales al @GobCDMX y recuperar el inmueble.
: @Fuguemann_ pic.twitter.com/0rEkA3m85c
— Animal Político (@Pajaropolitico) January 7, 2026
La Sombra de Haghenbeck: Una disputa por la tierra y la voluntad
Mientras los camiones del gobierno trasladaban a los animales hacia albergues temporales en el Ajusco y Xochimilco, otra batalla se libraba en el terreno legal y moral. El Refugio Franciscano sostiene que la narrativa de maltrato es una «cortina de humo» para justificar un desalojo que beneficia intereses inmobiliarios, contraviniendo la última voluntad de un filántropo.
El conflicto enfrenta a la asociación civil que administra el refugio contra la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama. Según la defensa del Refugio, citada en reportes de La Prensa, el predio fue objeto de una operación comercial cuestionable: habría sido vendido a un fideicomiso bancario, una acción que estaría explícitamente prohibida en el testamento de Antonio Haghenbeck. El propietario original legó sus bienes con una instrucción inquebrantable: debían destinarse exclusivamente al cuidado y protección de los animales.
«La narrativa de maltrato es falsa y se está utilizando únicamente para ganar una disputa con intereses ajenos al bienestar animal», declaró el Refugio Franciscano a través de un comunicado difundido en redes sociales. Argumentan que los animales llegan en condiciones deplorables precisamente porque son rescatados del abandono, y que el refugio es su lugar de sanación, no de tortura.
Gina Rivara, directora del Refugio, denunció que a pesar de contar con suspensiones provisionales de amparo para frenar el desalojo —dictadas en diciembre de 2025—, las autoridades procedieron con el operativo. La asociación asegura que existe un plan para edificar un desarrollo inmobiliario en la zona de Lomas de Vista Hermosa, borrando el legado altruista del sitio.
Tensión en el asfalto: Protestas y «Encapsulamientos»
La jornada del 7 de enero estuvo marcada por la confrontación. Activistas, trabajadores del refugio y ciudadanos formaron cadenas humanas sobre la carretera México-Toluca intentando impedir el ingreso de la Brigada de Vigilancia Animal. «¡No es un rescate, es un secuestro!», gritaban los manifestantes mientras eran encapsulados por granaderos.
Hubo empujones, jaloneos y momentos de alta tensión. Paralelamente, en el corazón de la ciudad, otro grupo bloqueó el cruce de Paseo de la Reforma e Insurgentes. «Los sacaron como bultos, sin condiciones, provocándoles estrés y golpes de calor», denunció Jackelin Zúñiga, directora de Resistencia Defensa Animal Colectivo (REDAC), en entrevista recogida por Excélsior. La desconfianza hacia la capacidad del gobierno para manejar un volumen tan alto de animales enfermos es palpable entre los colectivos.
El Gobierno responde: «No nos interesa el predio»
Ante las acusaciones de favorecer intereses inmobiliarios, Clara Brugada fue tajante en su conferencia de prensa: «No estamos interesados en intervenir en ese predio, respetamos y respetaremos la decisión judicial al respecto. Nuestra prioridad ha sido garantizar el bienestar de los animales».
El gobierno capitalino ha prometido una «mega jornada de adopción» una vez que los animales sean rehabilitados. Sin embargo, el reto logístico es monumental. ¿Tienen los albergues del gobierno (Sedema y BVA) la capacidad real y presupuestaria para rehabilitar a casi mil animales con cuadros clínicos complejos?
El Secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez Camacho, aseguró que se supervisará que reciban la atención adecuada y que no hubo detenidos durante el operativo, aunque la indignación social crece ante la falta de transparencia inmediata sobre el paradero exacto de cada ejemplar.
Un futuro incierto
Hoy, el Refugio Franciscano está vacío de ladridos, pero lleno de policías. La disputa legal por la tierra continuará en los tribunales, donde se deberá esclarecer si se está violando la voluntad testamentaria de Antonio Haghenbeck. Pero la verdadera urgencia reside en los 936 seres sintientes que han sido arrancados de su entorno conocido.
Están enfermos, asustados y dispersos. Su bienestar no depende de quién posea las escrituras del terreno, sino de la capacidad real de una ciudad para sanar las heridas de años de negligencia —venga de donde venga— y ofrecerles un hogar digno, lejos de los intereses políticos y económicos que hoy los han convertido en moneda de cambio.

