Fotografía: La presidenta advierte "imposibilidad física" de cumplir la exigencia inmediata de Trump.
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Ante la inminente amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer un arancel del 5% a las exportaciones mexicanas, los gobiernos de México y Estados Unidos iniciaron este martes una reunión virtual de alto nivel con un objetivo claro: evaluar técnicamente la entrega de agua pendiente bajo el Tratado de 1944 y evitar una crisis comercial.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó el encuentro, el quinto de su tipo en el año, en el que la delegación mexicana busca demostrar que el retraso en los pagos de agua no obedece a una falta de voluntad, sino a limitaciones de infraestructura y condiciones climáticas adversas.

La amenaza desde Washington

La urgencia diplomática se detonó tras las declaraciones de Donald Trump, quien el lunes lanzó un ultimátum a través de sus redes sociales. El mandatario estadounidense exigió que el gobierno de Claudia Sheinbaum libere 200,000 acres-pies de agua (aproximadamente 246.6 millones de metros cúbicos) antes del 31 de diciembre.

De no cumplirse esta cuota, Trump advirtió la imposición de aranceles adicionales, argumentando que el incumplimiento mexicano está «perjudicando gravemente» a los agricultores y ganaderos de Texas. Según las cifras manejadas por la Casa Blanca, el adeudo acumulado en el último ciclo quinquenal asciende a más de 800,000 acres-pies (cerca de 986.4 millones de metros cúbicos).

«No es mala voluntad, es física»: La respuesta de México

En su conferencia matutina desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum adoptó un tono conciliador pero firme respecto a las capacidades reales de entrega. La mandataria explicó que, aunque existe la disposición de cumplir, liberar tal cantidad de líquido en tan poco tiempo es inviable debido al tamaño de los ductos que conectan con el Río Bravo y a la sequía extraordinaria que golpeó al país en 2023 y 2024.

«No se podría entregar en muy poco tiempo la cantidad de agua solicitada por problemas físicos en el tamaño de los ductos», detalló Sheinbaum, subrayando que el propio Tratado de 1944 contempla mecanismos de flexibilidad ante sequías extremas, permitiendo reponer los volúmenes en el siguiente ciclo de cinco años.

«No es un asunto de mala voluntad de México. Estamos buscando una solución que no ponga en riesgo a la población y a la producción agrícola en México, pero que también podamos ayudar a los Estados Unidos», afirmó la presidenta.

091225-Relaciones exteriores Entrega de agua de México del Río Bravo a los EEUU

La mesa de negociación

Para esta sesión crítica, el gobierno mexicano desplegó a sus máximos responsables en la materia: Julio Berdegué, secretario de Agricultura; Roberto Velasco, encargado del despacho de la Cancillería para América del Norte; y Efraín Morales, titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Por parte de Estados Unidos, la interlocución está liderada por Brooke Rollins, secretaria de Agricultura, y Christopher Landau, subsecretario de Estado, quienes revisan las propuestas técnicas para garantizar el flujo del recurso sin colapsar el sistema hídrico mexicano.

Mientras la reunión se desarrolla a puerta cerrada, la administración de Sheinbaum reitera que en 2025 se ha entregado un volumen superior al de años previos gracias a las lluvias recientes, apostando por un acuerdo técnico que desactive la presión económica sin comprometer el abasto nacional.


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