Fotografía: La calidad de la flor llegó a 20 estados de la República, beneficiando a 460 familias de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta.
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La temporada de Día de Muertos 2025 se ha consolidado como un éxito sin precedentes para el campo de la Ciudad de México. Los floricultores del suelo de conservación reportaron ventas históricas de cempasúchil, comercializando casi 6 millones de plantas (5.96 millones), lo que representa el 93% de la producción total de este año.

Este auge comercial generó una derrama económica directa de 101.7 millones de pesos, beneficiando de manera inmediata a 460 familias rurales de las alcaldías Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta.

El éxito no es una casualidad. Se atribuye a la estrategia integral del programa «Altépetl Bienestar», impulsado por la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema). Gracias a este programa, que incluye apoyos económicos directos, capacitación técnica y mejora de infraestructura, la producción de cempasúchil en la capital ha explotado.

Las cifras demuestran un crecimiento exponencial: mientras que en 2018 apenas se producían 664 mil plantas, la capital alcanzó este año una producción récord de 6.3 millones de macetas, multiplicando por diez su capacidad y consolidándose como una de las principales regiones productoras del país.

El Cempasúchil Capitalino Conquista México
La calidad de la flor producida en las chinampas y tierras de la CDMX fue tal, que su demanda trascendió las fronteras locales. La Sedema informó que el cempasúchil capitalino logró colocarse en 20 estados de la República Mexicana, y una parte significativa de la cosecha ya estaba comprometida incluso antes de iniciar la venta oficial.

Para lograr esta comercialización masiva, se implementaron diversas estrategias:

  • Habilitación de caminos rurales y rutas agroturísticas en San Luis Tlaxialtemalco.
  • Instalación de puntos de venta directa.
  • Campañas de difusión masiva, como el exitoso Festival de la Flor de Cempasúchil en Paseo de la Reforma.
  • Más que economía: rescate ambiental

    Este auge en el cultivo de la flor de muerto no solo representa un triunfo económico, sino también ambiental. La producción de cempasúchil en esta zona fomenta el uso de técnicas tradicionales como el «chapín».

    Esta práctica ancestral consiste en utilizar el lodo fértil de los canales para crear las camas de cultivo. Al hacerlo, los productores mantienen la profundidad adecuada de los canales, favorecen la infiltración del agua, ayudan a la recarga de los acuíferos y protegen la biodiversidad de la zona chinampera, un ecosistema vital para la ciudad.

    El porcentaje de flor no vendido (principalmente clemolito) se destinará a un fin igualmente importante: la recuperación y preservación de semillas para el siguiente ciclo agrícola, garantizando la sostenibilidad de esta tradición.

    Redactado por: ALfredo Vázquez


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