Ximena Guzmán y José Muñoz, secretaria particular y coordinador de Asesores de Brugada, respectivamente que fueron acribillados poco después de las 7:00 h del 20 de mayo, en la alcaldía Benito Juárez, vuelven a causar revuelo con la detención de Norma Angélica N., quien presuntamente facilitó información y ocultó pruebas de los asesinos materiales. La mujer fue ingresada al penal de Santa Martha Acatitla.
Justo tres meses después del atentado, se realizaron 11 cateos simultáneos en la vertiente oriental de la ciudad y su área metropolitana, realizados durante la madrugada del 20 de agosto, la policía detuvo a 13 personas, cinco mujeres y ocho hombres. Harfuch, la fiscal local, Bertha Alcalde, y el jefe de policía, Pablo Vázquez, mencionaron que la red había usado cinco vehículos. Recordaron que la banda había estado vigilando a los funcionarios durante más de dos semanas y que, incluso, habían intentado asesinarlos seis días antes, el 14 de mayo. En esa batida los encargados de la investigación dijeron que entre los 13 no estaba el gatillero y que desconocían el motivo del ataque, pero en esa ocasión le fue notificada una segunda orden de aprehensión al permanecer en custodia en el Penal de Santa Martha Acatitla. Su nombre es Norma Angélica N.
DOS MANDOS ERAN INVESTIGADOS
En mayo pasado la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) capitalina informó la remoción de dos mandos y su investigación por irregularidades en las indagatorias por el asesinato de los colaboradores de la jefa de Gobierno. El periodista Carlos Jiménez reveló que uno de los mandos investigados era la jefa del sector Nativitas, a quien se señala de “mover las cosas que tiró el sicario tras el ataque”. El segundo mando sería el responsable de Patrullas del sector.
Las autoridades capitalinas aseguraron que “al menos cuatro personas” habrían participado en el asesinato de ambos funcionarios y afirmaron que el atentado contó con “un importante grado de planeación”. Un video de los hechos reveló parte de la huida de tres sospechosos del asesinato.
En la grabación se aprecia a tres hombres caminar, uno detrás del otro, con la cara agachada y prendas que dificultan su identificación. Los tres sospechosos llevan gorra y uno de ellos un cubrebocas. Donde fueron grabados es la zona en la que abandonaron la camioneta que utilizaron tras perpetrar el doble homicidio. Si recordamos, ellos cometen el asesinato sobre la Calzada de Tlalpan, huyen en una moto en sentido contrario; después de huir en moto abandonan la motocicleta, se suben a una camioneta y en la camioneta escapan a la zona de Iztacalco y es precisamente este video el que los capta después de abandonar esta camioneta en Iztacalco”, refirió el periodista Carlos Jiménez. Tras abandonar la camioneta abordaron otra unidad rumbo al Estado de México, sin que hasta el momento se conozca su paradero.
IMPLICADA EN DOBLE CRIMEN RECIBE DOBLE IMPUTACIÓN
De los avances logrados en este doble crimen la implicada recibió una segunda imputación al ser señalada de haber proporcionado información acerca de las víctimas, lo que habría facilitado cometer el ilícito. Agentes de la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México cumplimentaron una nueva orden de aprehensión en contra de Norma Angélica N, por el delito de asociación delictuosa. Al continuar con las indagatorias, la dependencia llevó a cabo esta orden de captura en reclusión, ya que la inculpada se encuentra bajo la medida cautelar de prisión preventiva en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla. La mujer fue vinculada a proceso el 22 de agosto por delitos contra la salud en su modalidad de narcotráfico, además de posesión de cartuchos de uso exclusivo de las fuerzas armadas.
Hasta el momento diez personas de las 13 que fueron detenidas se encuentran en prisión y solo una de ellas Nery N fue consignada por su presunta partición en los homicidios de Ximena y José el pasado ocurrido el pasado 20 de mayo. El juez de control del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México determinó dejar en prisión a dos mujeres vinculadas a los homicidios por delitos contra la salud en su modalidad de narcomenudeo y cohecho. En la audiencia inicial el impartidor de justicia calificó la legal detención, la cual se llevó a cabo durante los operativos que se realizaron en municipios del estado de México y la capital.
ESTA ACUSADA DE ASOCIACIÓN DELICTUOSA
De acuerdo con funcionarios capitalinos, la mujer ya había sido detenida y solo se le cumplimentó la orden de aprehensión por su probable responsabilidad en el delito de asociación delictuosa. En agosto pasado, se informó que 13 personas habían sido detenidas, tres de ellas por participar directamente en el homicidio contra los funcionarios. Brugada dijo en el momento que varios de los arrestados habían participado en “la preparación logística” del homicidio de su secretaria particular y uno de sus asesores más cercanos. Según el Registro Nacional de Detenciones, Norma Angélica ‘N’ fue detenida el 4 de octubre. Habría sido arrestada cuando ya salía de prisión.
Entre los implicados se encuentra Norma Angélica ‘N’, quien ha sido acusada de asociación delictuosa y de facilitar información sobre los movimientos de Guzmán y Muñoz. Reportes periodísticos indican que la mujer fue trasladada al penal de Santa Martha Acatitla, donde quedó bajo resguardo mientras se define su situación jurídica. De acuerdo con información difundida por el periodista Antonio Nieto, la detenida habría colaborado con los autores materiales del ataque al proporcionar información previa y encubrir pruebas después del crimen. Su captura representa el avance más reciente en el caso que, desde el 20 de mayo, mantiene abierta una amplia investigación ministerial.
SON TRES LOS CABECILLAS PRINCIPALES
Las investigaciones señalan que otros involucrados aportaron vehículos, líneas telefónicas y apoyo durante la huida de los atacantes, lo que refleja un nivel de coordinación considerable. Según los primeros dictámenes, el ataque se ejecutó con una planeación minuciosa que implicó al menos cinco vehículos y diversas tareas paralelas, desde la recarga de celulares hasta el ocultamiento de unidades tras la agresión. Cuando Guzmán llegó en un automóvil para recoger a su compañero, un hombre armado con una pistola calibre nueve milímetros equipada con silenciador disparó a corta distancia. Ocho impactos alcanzaron a Guzmán y cuatro a Muñoz, quienes fallecieron en el lugar.
El ataque ocurrió a plena luz del día y las autoridades capitalinas han confirmado que se llevó a cabo con una logística que buscaba asegurar la huida de los agresores. Por ello, la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México mantiene abiertas varias líneas de investigación para esclarecer el móvil y determinar quiénes son los autores intelectuales. Pese a los avances, el presunto tirador no ha sido capturado. Las acciones de las autoridades continúan con la ejecución de órdenes de aprehensión, cateos simultáneos y análisis de los dispositivos de comunicación vinculados a la red de participantes. Las mismas fuentes reducen el grupo de seis destacados a tres o cuatro. “Ellos sí están directamente relacionados con el evento, los demás tuvieron un papel algo más indirecto, gente que tenía sus actividades [criminales] en inmuebles que usaban integrantes de la célula, por ejemplo”, señala una de las fuentes. La esperanza ahora es que las detenciones y la información obtenida en los cateos conduzca a las autoridades, al resto de operadores materiales y, en última instancia, a los autores intelectuales del crimen.
EL CASO ES CONSIDERADO COMO CRIMEN DE ESTADO
La decisión de golpear a la cadena criminal cuando aún faltaban eslabones por identificar finiquitaba un dilema. El seguimiento a los sospechosos había permitido a los investigadores identificar varios inmuebles en la capital, y en un par de municipios del Estado de México, la mayoría domicilios particulares. Había dos opciones, esperar a que los sospechosos les condujeran a nuevos espacios o a más integrantes de la banda, posiblemente vinculados con el atentado, o actuar, con la idea de que detenidos e inmuebles cateados aportaran nueva información. Se optó por lo segundo. No en vano, el caso se asumía como un crimen de Estado. Alguien había tocado al círculo de colaboradores de la jefa de Gobierno de la ciudad más importante del país.
ROSTROS BORROSOS, SIN HUELLAS DACTILARES
Alejadas entre sí, las zonas de actuación —Otumba, Coacalco, en el Estado de México, y las alcaldías Xochimilco y Gustavo A. Madero, en la capital— habían llegado al radar de los investigadores gracias, por un lado, al seguimiento de los vehículos en los que huyeron los perpetradores, y, por otro, a la “cadena de provisión de insumos”, según explica la misma fuente. Planeado con cuidado, la red había comprado de manera legal dos de los cinco vehículos que usaron, un Renault Fluence y un Chevrolet Optra. También compraron chalecos y demás vestimentas. Luego estaba la moto, en la que había huido el sicario tras el atentado, robada meses antes, que la red compró en un mercado de segunda mano. Las compras de la red y el seguimiento que hicieron las autoridades a los vehículos empleados tras el atentado, la misma moto, una Nissan que abandonaron en Iztacalco, en el oriente de la ciudad, y una camioneta Urban, en la que se perdieron hacia el Estado de México, puso a las autoridades en la pista. En el monitoreo de las casas que fueron apareciendo en el radar, los policías se dieron cuenta de que algunos integrantes de la red se dedicaban al robo de autopartes y al menudeo de droga. Así, de los 13 detenidos, seis han sido procesados por delitos contra la salud, algunos de los cuales están acusados igualmente del homicidio y de asociación delictuosa, caso de Abraham N y Francisco N. Abraham N, vinculado a proceso por su presunta participación en el crimen.
EL CASO MUESTRA MUCHOS ASPECTOS OPACOS
De acuerdo con las investigaciones propias del Diario El País, César Oliveros, uno de los agentes de mayor confianza de Omar García Harfuch, tiene demasiado claro el tipo de banda al que se enfrentan. Muchas veces, funcionarios y periodistas trazan vínculos entre un crimen y nombres conocidos del mundo del hampa, una forma de contener la ansiedad. En el caso de Milton Morales, el mando de la policía local asesinado el año pasado, las autoridades encontraron rastros de una banda criminal conocida como Cartel Nuevo Imperio, golpeada por las corporaciones capitalinas en años previos. En el caso del popular comunicador Ciro Gómez Leyva, atacado en diciembre de 2022, las pesquisas condujeron a los investigadores hacia el Cartel Jalisco Nueva Generación.
Así se veía el presunto homicida de Ximena y José cazándolos en el mismo lugar donde los mató días después.
El periodista Carlos Jiménez dio a conocer este videoclip del 14 de mayo, donde Ximena llegó, pero José no.
@c4jimenez pic.twitter.com/79VewauhZM
— Azucena Uresti (@azucenau) May 22, 2025
En este caso, la claridad es menor. No hay certeza sobre si la banda trabajaba como tal, como una banda, si se organizaban para vender droga o robar vehículos, o si cada uno iba por su lado y alguien externo les activó, para llevar a cabo el atentado. Es una de las grandes preguntas por contestar, igual que el paradero de tres de los vehículos usados, la Fluence, el Optra y la Urban, todavía perdidos. Las autoridades pelean ahora contra el tiempo y el silencio. En México, la autoría intelectual de casos de alto impacto suele quedar en las sombras. Los equipos de seguridad local y federal se juegan parte de su crédito en dilucidar este asunto.

