Un velo de opacidad cubre la investigación de la explosión de una pipa de gas ocurrida el pasado 10 de septiembre en Iztapalapa. La Fiscalía capitalina ha decidido mantener en secreto durante tres años los videos de las cámaras del C5 que podrían ser cruciales para esclarecer las verdaderas causas del siniestro que ha dejado un saldo de víctimas y una comunidad marcada por el horror.
La controversia surge a raíz de una investigación periodística del portal EMEEQUIS, que a través de solicitudes de información pública destapó la decisión de la FGJ-CDMX. La medida impide el escrutinio público de la evidencia, mientras la autoridad sostiene su narrativa: la tragedia fue producto del exceso de velocidad del conductor.
Sin embargo, esta versión oficial se tambalea. El propio medio EMEEQUIS publicó en exclusiva videos que muestran a la pipa circulando a velocidad moderada segundos antes del accidente. Esta evidencia es respaldada por testimonios como el de Cristina Hernández, testigo presencial, quien afirmó: “No iba a alta velocidad”.
Las contradicciones de las autoridades capitalinas profundizan la incertidumbre. Mientras la Fiscalía asegura que los videos están bajo reserva, una solicitud paralela al C5 fue respondida declarando que «no eran competentes» para entregar el material. Peor aún, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) contestó que una de las cámaras de la zona «no cuenta con imagen ni grabaciones». La pregunta que queda en el aire es: ¿qué material se está reservando si, según otras dependencias, no existe?
Primera imagen del lamentable evento ocurrido en Puente de la Concordia, registrado entre las 14:20:03 y las 14:20:34.
Desde C5 CDMX pic.twitter.com/kgYI5UmpN0
— ️ ᗰᖇ. ᑕíᐯIᑕO ®₿ ✖️ (@Mr_Civico) September 11, 2025
La Fiscalía, a través de su titular Bertha Alcalde, ha intentado desacreditar los reportajes, ajustando incluso su propia versión de la velocidad del vehículo —pasando de «en el orden de los 50 km/h» a «entre 44 y 46 km/h»—. Insisten en que la carpeta asfáltica estaba en «condiciones adecuadas», negando que un bache pudiera haber provocado el accidente.
Esta afirmación contrasta no solo con las versiones extraoficiales, sino también con un socavón que se formó en el mismo distribuidor vial días después de la tragedia, hecho documentado por el fotógrafo Rogelio Morales de la agencia Cuartoscuro. El reportaje «La Concordia en Iztapalapa: 38 accidentes en seis años», también de EMEEQUIS, ya había advertido sobre la peligrosidad de la zona.
Por ahora, la versión de los hechos se reduce a una batalla de narrativas, pero sin acceso a las pruebas clave. La Fiscalía argumenta que la reserva de la información busca no entorpecer la investigación y evitar la evasión de posibles imputados. Para las víctimas y la opinión pública, sin embargo, la decisión se traduce en tres años de silencio y dudas sobre una tragedia que pudo ser evitable.

