Fotografía: La Bolsa Mexicana de Valores ha puesto el último clavo en el ataúd bursátil de Grupo Elektra. Este martes se suspendió oficialmente la cotización de la empresa.
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La campana ha sonado por última vez para Grupo Elektra. Tras tres décadas de historia en el mercado accionario, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) suspendió de manera oficial este martes 30 de septiembre la cotización de los títulos de la empresa insignia del magnate Ricardo Salinas Pliego, como antesala a su cancelación definitiva.

En un comunicado emitido a primera hora, la BMV explicó que la decisión se tomó porque la compañía ya no cumple con el requisito mínimo de capital social distribuido entre el público inversionista (capital flotante). Esta situación es una consecuencia directa de la decisión que tomaron los propios accionistas de Elektra en diciembre de 2024: iniciar el proceso para deslistarse y volver a ser una empresa privada.

Aunque la justificación es técnica, la historia detrás de este adiós está marcada por la turbulencia, las pérdidas millonarias y una creciente presión legal sobre los negocios de Salinas Pliego.

Crónica de una salida anunciada: El desplome que lo cambió todo

La decisión de privatizar la compañía no fue repentina. Fue el resultado de un caótico 2024 que culminó en un punto de inflexión para la empresa.

  • Julio de 2024: La BMV suspende por primera vez a Elektra por irregularidades señaladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
  • Octubre de 2024: Se levanta la suspensión, pero la confianza del mercado ya estaba rota.
  • Diciembre de 2024: Al reanudarse la cotización, sobrevino el desastre. En cuestión de horas, las acciones de Elektra se desplomaron casi un 70%, pasando de $944 a solo $285 pesos por título. La pérdida de valor superó los 7 mil millones de pesos.

Este «daño irreparable», como lo calificó la propia empresa, fue el catalizador para que los accionistas, controlados mayoritariamente por Salinas Pliego, aprobaran la salida definitiva del parqué, argumentando que el mercado ya no maximizaba el valor de su negocio.

Un castillo asediado: deudas y pleitos legales

La salida de Elektra de la bolsa no ocurre en un vacío. Se da en un momento en que el imperio de Ricardo Salinas Pliego enfrenta múltiples frentes de batalla legales y financieros que han puesto en jaque su reputación y liquidez:

Guerra con el Fisco: El Servicio de Administración Tributaria (SAT) mantiene litigios por impuestos atrasados que, en total, ascienden a más de 74,000 millones de pesos.

Acreedores en EE.UU.: Tenedores de bonos de TV Azteca (otra de sus empresas) han recurrido a un arbitraje internacional bajo el T-MEC para exigir el pago de más de 500 millones de dólares.

Conflicto con AT&T: El empresario tuvo que pagar una fianza de 25 millones de dólares en Estados Unidos para evitar una orden de detención en un juicio con AT&T por la venta de Iusacell, donde se le acusa de ocultar un millonario adeudo fiscal.

Con esta suspensión, Elektra se suma a la lista de empresas que han abandonado la BMV en los últimos años, cerrando un capítulo de 30 años para iniciar una nueva etapa privada, lejos del escrutinio público y en medio de la tormenta financiera y legal más compleja de su historia.


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