En un entorno de desaceleración global y atonía en la actividad económica nacional, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió este jueves continuar con el ciclo de disminuciones a la tasa de interés, aplicándole un recorte de 25 puntos base para fijarla en un 7.50%. La medida, que entrará en vigor a partir del 26 de septiembre de 2025, fue aprobada por mayoría, pero evidenció una creciente cautela al interior del organismo.
La decisión, que era ampliamente anticipada por los analistas del mercado, representa el undécimo recorte desde que Banxico inició su ciclo de relajación monetaria en marzo de 2024. Sin embargo, no fue unánime: mientras la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y los subgobernadores Galia Borja, José Cuadra y Omar Mejía votaron a favor de la baja, el subgobernador Jonathan Heath se pronunció por mantener la tasa en 7.75%, marcando su disenso por tercera reunión consecutiva.
El banco central argumentó que la decisión es congruente con el panorama actual, citando la debilidad de la economía mexicana al inicio del tercer trimestre y un entorno global complejo, marcado por las tensiones comerciales y una desaceleración en Estados Unidos, cuyo banco central, la Reserva Federal, también ha reducido su propia tasa de referencia.
El movimiento de Banxico ocurre en un momento delicado para el control de precios. Según datos oficiales, la inflación general mostró un ligero aumento entre julio y la primera quincena de septiembre, pasando de 3.51% a 3.74%. Más preocupante aún es la inflación subyacente —considerada un mejor parámetro de la trayectoria de los precios— que se ha mantenido persistente por encima del 4.2%.
A pesar de este repunte, Banxico mantiene su pronóstico de que la inflación general convergerá a la meta del 3% hasta el tercer trimestre de 2026. No obstante, el propio organismo reconoce que el balance de riesgos para la inflación mantiene un «sesgo al alza», aunque menos pronunciado que en años anteriores.
Con la presencia de todos sus miembros, la Junta de Gobierno del #BancodeMéxico decidió por mayoría disminuir la Tasa de Interés Interbancaria a 1 día, a un nivel de 7.50% con efectos a partir del 26 de septiembre de 2025. Consulta el comunicado en: https://t.co/9FWEW7FXO5 pic.twitter.com/GJhTtgcitf
— Banco de México (@Banxico) September 25, 2025
Como analiza Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Base, en una perspectiva recogida por el diario El País, la cautela es fundamental en este punto. La economista señala que con una inflación estimada a 12 meses de 3.66%, la tasa de interés real se ubica en 3.95%, un nivel cercano al límite superior del rango neutral. «Recortar la tasa otros 25 puntos base implicaría situarla apenas por encima del terreno neutral, como si la inflación no necesitara bajar más», advierte Siller a través del medio.
Hacia el futuro, el comunicado del Banco Central deja la puerta abierta a más disminuciones, aunque sin comprometerse. «La Junta de Gobierno valorará recortes adicionales a la tasa de referencia», señala el texto, enfatizando que cualquier acción futura dependerá de todos los factores que afectan a la inflación para asegurar su convergencia ordenada a la meta.
En pocas palabras: ¿Qué significa este movimiento de Banxico?
Imagina que la economía de México es como un coche. A veces, el coche va muy lento y necesita un empujón para agarrar velocidad.
La tasa de interés que controla Banxico es como el acelerador y el freno de ese coche. Cuando la bajan, es como si pisaran un poco el acelerador: buscan que pedir prestado sea más barato para que la gente y las empresas se animen a gastar e invertir más, y así la economía avance.
El riesgo es que el motor se «sobrecaliente», lo que conocemos como inflación (cuando los precios de todo suben).
En resumen: Banxico le dio un empujoncito al acelerador para que la economía no se frene, pero lo hizo con mucho cuidado para no provocar que los precios se disparen.

